Me gusta Sisters of Mercy, pero esta versión me encantó.
martes, 29 de julio de 2014
miércoles, 23 de julio de 2014
a Thelma Nava
No soy muy dado a las poesías, pero cuando caigo en una... esta ocasión caí en Thelma Nava, no porque la reconozca y sepa algo de ella, sólo porque tuve hace tiempo una profesora llamada Thelma, así son mis días, casuales y causales. si bien el material completo está en Material de Lectura, hay dos textos que quiero presentarles personalmente.
***
MUJER INCONVENIENTE
Definitivamente no, señora mía,
usted no es la mujer que conviene a su marido.
Carece de imaginación
utiliza el gastado lenguaje de las mujeres de nuestros
abuelos.
Alterna las visitas a los supermercados con las telenovelas
y espera con la crema puesta la cuota semanaria del
amor.
Y, sobre todo,
usted no sería capaz de compartir a su marido
como lo hago yo
tranquila y resignadamente con usted.
EN MÉXICO, DONDE TAMPOCO TU FUEGO PODRÁ EXTINGUIRSE
al Comandante Ernesto Che Guevara
Será porque hoy tu fotografía junto a mí
es una lámpara de fuego
y ha venido un poeta de España que persigue
tus pasos por la calle de Nápoles de la ciudad
de México.
Será porque duermes entre peces de tierra
y no hay una paloma sobre tu pecho
y tu espalda se ha quedado en silencio.
Porque estás un poco más cerca de nosotros
y una rosa de estaño aparece desnuda entre tus manos.
Será porque no tengo tu mancuernilla derecha
ni fui la maestra que habló contigo
a la que corregiste los acentos
en la pequeña escuela de Camiri.
Yo sólo soy una mujer que tiembla cuando dice
tu nombre.
Hace tiempo, en la eras de Myspace, hice lo mismo con un texto de Salomón Villaseñor en Medialuz e incluso tuve el honor de recibir un mensaje de él mismo al encontrarse con su texto en mi espacio... pero perdí el texto... y aquél libro lo devolví, oh sí, porque también sé ser un idiota.
sábado, 19 de julio de 2014
miércoles, 9 de julio de 2014
Asco y Antojo. Un asesino en serie.
Varios meses atrás cuando recién me adentré en los capítulos de la serie de Hannibal que novedosa y discreta se colocó entre mis intereses de Internet, escribí brevemente sobre ella. Existen varios cambios de ideas entre ese primer momento (mi primer entusiasmo también) y el momento actual ya terminada la segunda temporada.Lo primero que noté al iniciar los capítulos fue que están drigidos al lado oscuro de Will Graham y su manera de entrar a la mente del asesino, no piensen mal, es justo el eje de la novela Red Dragon (1981). Figurando perfectamente el miedo del protagonista de descubrirse igual que los criminales a quienes persigue, el mal necesario, el genio sociópata que reside muy dentro de él; la serie aborda la trama desde unos pasos antes, momento en el que ni siquiera Will sabe que lo teme sino que comienza a descubrirlo, también es una precuela al descubrimiento de la naturaleza del doctor Lecter, y la novela Red Dragon para el caso, hacia allá nos dirige la trama aún.
La serie nos presenta los dos lados de la moneda que había mencionado en el post pasado1, y los presente en dos rostros que conocimos a través de los años (por la novela y las películas), pero a partir de un momento que nos había sido vetado: la confrontación de las dos naturalezas, el punto en que se diferencian y se mimetizan. Por tal motivo Hannibal Lecter funge durante los capítulos como un detective y Will Graham es atormentado por una sombra oscura, una naturaleza (una criatura salvaje cornamentada) a la que le teme.

Sin embargo la historia, al final de la segunda temporada, deja muy en claro que no pretende ser ni una precuela a la trilogía ni una nueva adaptación extendida. Los personajes son reformulados en una nueva (presumiblemente actualizada) y torcida forma (Freddie Lounds cambia de género, los Verger podrían haber sido modelos de pasarela), algunos de los momentos icónicos del Dragón Rojo comienzan a tener lugar en una nueva y distinta versión-interpretación de la historia de Hannibal.
Mi primer impresión fue que estaba ante un trabajo magnífico, una gran producción que figuraba fielmente el espíritu del personaje, la danza entre la locura y la razón, el crimen y la justicia, presentado con una elegancia incomparable. Al terminar los primeros 13 capítulos (noten la constante provocación de la serie a los tabúes) me di cuenta de que la serie era algo más ambiciosa, pretendía juguetear un poco más antes de llegar hasta el Dragón Rojo.
Esta versión de Hannibal se autentifica por si sola desde su diseño. Al igual que en los platillos gourmet, degustamos en varios niveles la trama: la presentación, sea por composición o elegancia, que encontramos en la composición de cada capítulo; todos los atuendos de los personajes, las escenografías, la comoposición del color en cada momento y los planos que se exploran al narrar esta historia. De igual forma que el asesino y el detective como figuras literarias y argumentales de la ficción convergen en una dualidad como una misma entidad durante la serie, la delicia y el grotesco convergen en la serie de Hannibal haciéndose prácticamente indistinguibles. En varias ocasiones nos presentaran una suculenta preparación grastonómica y nos preguntaremos si la delicia que observamos fue un ser humano (en algún otro momento será una certeza, pero igual salivaremos).
El diseño de las visiones de Will así como su proyección mental para recrear las escenas del crimen también tiene su lugar en el banquete, toca otros más de nuestros sentidos (ya los romanos se preocupaban por estimular todos los sentidos en un banquete, ahora podemos considerar que nuestro intelecto también participa) para esta composición que, como leímos en la trilogía, rasga los preceptos de la estética, de la moral y de la lógica, reformulándolos. Por una parte me he entusiasmado mucho al ir encontrando una serie seductora, aún en sus momentos más siniestros, probablemente porque la historia torció hacia temas como el control, la cordura y la ética. Foucault gozaría esta serie, seguramente.
Me entusiasma la serie, por su bien pensada manufactura, hasta ahora no había encontrado una buena adaptación a la historia de Hannibal, aparte del accidental Silencio de los inocentes (1991)2, la única (en mi opinión) que se hizo con entera sinceridad y lealtad al discurso de la trilogía. Si bien, Hannibal (2001) es un gran trabajo en su conjunto (las imágenes, la música, las actuaciones), no preserva la esencia, ni de la novela ni de su antecesora. La novela Hannibal Rising así como su adaptación ni siquiera tienen mi mención, la primera es más una respuesta a la demanda de los lectores y productores, la segunda es un compromiso por interés bien cumplido.
Hannibal ha cambiado la manera en que se percibe la naturaleza humana, la idea emergida de la novela ahora se ha encarnado en la serie en su nueva y propia generación; resulta en efecto, la progenie de un personaje que se robó nuestros corazones (y probablemente se lo comió) durante el siglo pasado y ahora encarna indudablemente la herencia de su progenitor. Ya sea en los libros o los episodios, estos dos rostros de Hannibal han resultado ser todo un deleite.
1 Sí ya sé, pero sólo fueron dos semanas (o algo así).
2 Perdona Ridley Scott, perdona Hans Zimmer; fue muy buena pero no fue Hannibal.
sábado, 5 de julio de 2014
jueves, 3 de julio de 2014
Man of steel (Hans's original skectchbook) - Hans Zimmer
Una de sus composiciones mejor logradas, plena, Zimmer tiene una gran habilidad con las texturas, con todos los matices que requiere para acompañar cada historia y escena. Podrán decir que a veces no suena original de un soundtrack a otro, pienso igual, pero se supera a sí mismo constantemente, este soundtrack es una de esas pruebas.
domingo, 29 de junio de 2014
One - Harry Nilsson
Este es un detalle derivado del Soundtrack de Magnolia (ver Save me de Aimee Mann), que ya sé que puede ser algo soso cuando escuchas Everybody's Talikn' o Whitout you, ¿que no te suenan conocidas? A mi tampoco hasta hace unas horas acabo de enterarme como se llamaban esas canciones de la radio que solo me hacían sentir melancólicamente vintage. Pero ¿qué tal Jump into the fire o Early in the morning? Ahora se siente mejor... yeah.
lunes, 23 de junio de 2014
Asco y Antojo. Symphaty for the devil.
El 14 de febrero de 1991, el arribo de la película Silence of the lambs, trajo al público una nueva, o podríamos asegurar inusitada perspectiva sobre la figura del asesino serial, en general de toda personificación que trasgrede uno de los tabúes de la humanidad, la muerte. Antes de esta historia la figura del asesino era ejemplificada con historias como Psycho (1959) o In cold blood (1966), perfiles que ilustraban al asesino como alguien inestable y enfermo. En ellas la respuesta a los actos del asesino era se inclinaba hacia la locura, la degradación de la razón. Foucault les daría algunas bofetadas.
Desde entonces las cosas han cambiado un poco, primero el demente segador de vidas, es visto como alguien o un estado (un algo) que podríamos comprender si le encontramos su marco de referencia, es decir si podemos ponernos en su lugar, ya sea racionalmente perceptivamente, ideológicamente. Tenemos curiosidad por la lógica del mundo que el serial-killer puede ver y nosotros no.
Para mí, el gran cambio sucedió a la llegada de Silence of the lambs, aunque otras películas (como las que mencioné antes) ya habían aclimatado al público e introducido muchos rasgos del fenómeno que es el asesino serial. Las novelas de Harris1 no abrían llegado con tal notoriedad a las librerías si el público no estuviera preparado para recibirle. Patrick Süskind con Das Parfum, die Geschichte eines Mörders (1985), es la muestra de dicha situación ya que narra una perspectiva del asesino sin el tabú o el morbo e irónicamente es adaptada hasta Perfume: the story of a Murderer (2006), bastante tiempo después de que la saga fílmica de Hannibal, continuada con Hannibal (2001) y Red Dragon (2002) se realizaran y consolidaran como películas eminentes dentro del género; aun así la curiosidad por el origen del Demente (y/o Genio) invoca más tarde la adaptación del Perfume así como Hannibal Rinsing (2007) por algo así como un compromiso con el público. Similar sucedió con Manhauter (1986), la primera adaptación de Red Dragon, que no alcanzó el éxito esperado y casi evita que llegara el Silencio de los inocentes a la pantalla.
Querría el destino, o la mano colectiva e invisible de la humanidad, que bajo condiciones caso astrológicas2 logró llevarse a la pantalla, con bajo presupuesto, con un equipo que apostó a los detalles de los elementos que la conforman.
A partir de entonces el cine da un salto hacia la empatía con el asesino a través del asesinato, ya no es sólo el suspenso (muy bien trabajado por Hitchcock en sus filmes), se trata de una curiosidad muy humana de la que el público está obteniendo una respuesta sobre sí misma muy profundamente enraizada en los actos sociales.
Pero este asesino postulado desde Thomas Harris rompe con la tendencia del asesino enfermo, del loco3; el logro de Harris es que Hannibal Lecter, no es el demente ni en la novela ni de la película, si no que él es sustraído de ese lado de la dualidad para participar de la trama como el genio. Pero este plot twist resultó en algo inesperado, encontrar que el genio y el ‘demente’ son dos caras de la misma moneda.
El otro precedente que no se puede dejar de mencionar en el perfil de este tipo de historias y este tipo de personajes es la herencia de Conan Doyle4 entre 1887 y 1926 con el perfil del detective, figura que ya venía construyéndose desde Auguste Dupin de Edgar Allan Poe esta moda que desde la década pasada ha tenido un nuevo auge, formula variaciones, derivaciones, sombras que buscan emular el perfil de un hombre racionalmente superior5 el éxito de House M.D. (2004-2012), el doctor basado en el doctor en que se basó Doyle, se volvió un estandarte del perfil detectivesco6 (que por más que muchos insistan, no son similares.
La figura del Detective no queda solo en la tendencia, la heredad que formuló, sino en todas sus reencarnaciones, prácticamente innumerables, caso singular es la retro alimentación del propio canon, el Detective se reformula a través de las variaciones que él provocó; (en aras del éxito de Dr House) tenemos como resultado Sherlock Holmes (2009), SH: A Game of Shadows (2011) de Guy Ritchie y recientemente a Sherlock7 (2010-) de la BBC, perfiles que distan del canon, recordando más al médico del siglo XXI que al detective del siglo XIX, conservan la médula y tratan de reformularlo, pero crean a otro personaje. Afortunadamente los textos no han desaparecido en la historia y podemos remitirnos a ellos de primera mano (salvando a veces los precipicios de las traducciones) al perfil original.
La aspiración en el fondo de todo esto es emular al Genio, porque el ser humano siempre aspira a más en su camino a convertirse en el Superhombre, el Übermensch (sea lo que sea, ya que en algún momento existe más en la consciencia colectiva que en el referente original); lo inestable, introspectivo, incisivo, egoísta, es perdonable al encontrarse en la más allá del ser humano, que no necesariamente es bueno o malo porque es desconocido.
Sin que lo notemos el perfil del demente se empalma con el del genio, estamos compartiendo el terreno con el sociópata; esto se muestra de manera sutil no lo dicen explícitamente en principio, verbalizarlo es algo reciente; el genio rosa la cordura del demente algo que estableció Thomas Harris desde la primera novela, la genialidad desde esta perspectiva, puede tener formas escalofriantes u orígenes siniestros y esto es lo que la industria ha explotado en muchas versiones tanto del asesino serial como del genio mental.
La figura del asesino con todo lo que implica y el público han pasado por todo un coqueteo con anterioridad y ellas ha ido cediendo ante su seducción o ha encontrado en él lo que estaba buscando, ya sea porque ha descubierto la figura a la que aspira ser o porque inevitablemente el humano tiende hacia lo irracional. ¿Qué diría Foucault?
1 La trilogía. Red Dragon 1981, Sillence of the lambs 1988, Hannibal 1999.
2 Silence of the lambs se adapta bajo la productora Orion y el elenco final, una convergencia de luminarias ahora, es prácticamente accidental.
3 Una figura que ya desde Foucault sabemos que no se incluye dentro de la sociedad, es periférico y es rechazado, curiosamente no es excluido sino solo apartado porque sigue representando un foco de interés. Sería todo un tema de discusión sólo este punto.
4 El perro de los Baskerville / The Hound of the Baskervilles 1901, el mejor ejemplo del método científico y mi principal recomendación para leer al respecto.
5 Hay que considerar que durante el siglo XIX la razón seguía siendo la virtud del ser humano frente a todo el universo.
6 Se desprenden muchas emisiones: Law & Order (algunas de sus variaciones), Criminal Minds (2005-), The Mentalist (2008-), Lie to me (2009-2011), White Collar (2009-), Elementary (2012-) Davinci’s Demons (2013-); derivaciones más penosas Bones (2005-) (y su medio-hermano que murió solo) The Finder (2012-) y aún más penosas: Shark (2006-2008), Nurse Jakie (2009-), Harry’s Law (2011-).
7 Que si bien tampoco es el Sherlock de Doyle, es ampliamente recomendable por su propia originalidad, si podríamos llamarle así.
jueves, 19 de junio de 2014
Oldboy
Acabo de terminar de ver la versión de Spike Lee, el primer pensamiento que tengo es que de no ser por la versión de Park Chan-wook1 esta sería una gran película. Pero eso no sucedió. En este universo Spike Lee llegó unos diez años tarde y buscó tomar lo mejor de las dos versiones anteriores para hacer, lo que en alguna nota al respecto leí, la adaptación que el manga se merece. Y es que Park Chan-wook logró impactarnos con su versión en el nubil año del 2003, fue tan buena su versión de la historia que era el tipo de trama que un amigo o amiga te contaban en el autobús en susurro y a la expectativa de la mirada indiscreta de viejitas y señoras decentes que se suben en esa ruta.
En esa ocasión mi compañera de susurros no recordaba el nombre de la película, sólo sabía que era oriental, y como suele suceder cuando eres un puber y dices algo como: 'después te lo paso', lo olvidamos. Después una noche estás viendo tranquilamente la televisión y descubres una peli que comienza de una manera extraña, pero la trama te va atrapando, te quedas y la historia te engancha, te impacta, te impacta más, Park Chan-wook hace un asombroso trabajo invocando la empatía del espectador, una gran construcción de partes: visual, actoral, dramático... Al terminar la película recuerdo que alguien ya me había contado esta historia. Aún así es genial.
La versión americana llegó tarde aquí, casi un año después, como tenía varias cosas a qué prestarles atención no me preocupé. De hecho aún no se estrena acá, es más fácil encontrarla en Internet. Spike Lee retoma muchos elementos de Park Chan-wook, cosas que se volvieron icónicas supongo, pero ¿para qué? Se habrá vuelto fan de la versión coreana, supongo. La nueva versión no aporta NADA nuevo a la historia. Sólo se limita a combinar la trama tan intrigante del manga y a reformular el estilo y la contundencia de la adaptación coreana, pero sin la energía y la transparente actuación de Choi Min-sik, para empezar.
Aunque Samuel L. Jackson hace bien su trabajo, Josh Brolin mantiene su personaje toda la peli con gran talento, el ultimo giro que ya todos conocemos sobre la acompañante del protagonista, no se compara y no alcanza la intensidad que Park le da en su película, probablemente porque esto es todo parte de su versión de Oldboy, y después de todo Park sabía lo que hacía, no quería hacer una adaptación si no derivar una historia a partir de un manga. Y tuvo mucho éxito al hacerlo.
Spike Lee habría hecho una gran película si Park no hubiera nacido o si se hubiera dedicado a la ortodoncia o la medicina. Por otro lado, que Spike Lee hubiera podido crear ese film sin la película de Park es otro asunto del que carezco de datos para inferir una opinión. De una u otra forma, aún me sigo quedando con el final de la versión de Park Chan-wook.
En esa ocasión mi compañera de susurros no recordaba el nombre de la película, sólo sabía que era oriental, y como suele suceder cuando eres un puber y dices algo como: 'después te lo paso', lo olvidamos. Después una noche estás viendo tranquilamente la televisión y descubres una peli que comienza de una manera extraña, pero la trama te va atrapando, te quedas y la historia te engancha, te impacta, te impacta más, Park Chan-wook hace un asombroso trabajo invocando la empatía del espectador, una gran construcción de partes: visual, actoral, dramático... Al terminar la película recuerdo que alguien ya me había contado esta historia. Aún así es genial.
No me entero de que es un manga hasta varios años después cuando leo en una nota que están realizando una adaptación americana. Spike Lee. Entonces la busco con mis proveedores de cómics, novelas gráficas y manga de cabecera, y por supuesto que lo tienen. Lo leo, paso algunos días de desesperación, intriga y dolores de cabeza, la incertidumbre de esta historia te mata lentamente y al termino del 8vo volumen siento que han asesinado impunemente una parte de mis sentimientos. El extraño manga cumple con su amenaza inicialmente hecha, te sientes tan desdichado como Gotō y no hay ningún consuelo al final. Después de terminar el manga, sentir un tremendo vacío con la conclusión de la historia y taparme bien con las cobijas en una fría noche de enero, estoy listo para el día del estreno de la versión americana.
オールド・ボーイ, Ōrudo Bōi
Ahora que he leído parte del Harakure tiene algo más de sentido, la rencilla entre Gotō y Kakinuma tiene más las formalidades y declarativas de la riña de samurai, o como diríamos en occidente, una pelea de caballeros. Que no tiene nada que ver con arrojarse a las pasiones y los puños impulsivamente sino al ímpetu. Se valoran más los actos, las resoluciones que la reflexión de los problemas pero al mismo tiempo se condena la negligencia, un guerrero correcto y honorable considera todas las posibilidades antes de atacar. Desde esa ideología, el manga presenta una batalla de dos samurai en pleno siglo XX, una pelea declarada de intelectos, y no plagada de engaños y trampas (como en otro tipo de batallas), aunque hay un gran misterio detrás de esta historia. Los enemigos se guardan un respeto, casi la mitad de la historia se encuentran personalmente y debaten. Hay violencia, sí, pero la violencia es un medio y no la manera en que combaten. Hay sexo sí, pero el sexo es una forma de controlar el ímpetu antes de continuar el enfrentamiento, una forma de control benéfica y también perjudicial, en algún punto de la historia es un ataque discreto. Cabe mencionar que el Harakure tiene tendencia machista2, no misógina pero es claramente un libro de conocimientos dirigido a los hombres. La versión americana llegó tarde aquí, casi un año después, como tenía varias cosas a qué prestarles atención no me preocupé. De hecho aún no se estrena acá, es más fácil encontrarla en Internet. Spike Lee retoma muchos elementos de Park Chan-wook, cosas que se volvieron icónicas supongo, pero ¿para qué? Se habrá vuelto fan de la versión coreana, supongo. La nueva versión no aporta NADA nuevo a la historia. Sólo se limita a combinar la trama tan intrigante del manga y a reformular el estilo y la contundencia de la adaptación coreana, pero sin la energía y la transparente actuación de Choi Min-sik, para empezar.
Aunque Samuel L. Jackson hace bien su trabajo, Josh Brolin mantiene su personaje toda la peli con gran talento, el ultimo giro que ya todos conocemos sobre la acompañante del protagonista, no se compara y no alcanza la intensidad que Park le da en su película, probablemente porque esto es todo parte de su versión de Oldboy, y después de todo Park sabía lo que hacía, no quería hacer una adaptación si no derivar una historia a partir de un manga. Y tuvo mucho éxito al hacerlo.
Spike Lee habría hecho una gran película si Park no hubiera nacido o si se hubiera dedicado a la ortodoncia o la medicina. Por otro lado, que Spike Lee hubiera podido crear ese film sin la película de Park es otro asunto del que carezco de datos para inferir una opinión. De una u otra forma, aún me sigo quedando con el final de la versión de Park Chan-wook.
1. No estaba muy seguro de cómo escribir su nombre, en coreano el apellido va antes, en español va primero el nombre, wikipedia en inglés respeta el orden coreano, la pagina en español no... al menos ahora sé cuál es su apellido.
2. Aún debo terminar de leerlo. Hasta el momento no he leído ninguna especificación sobre las mujeres en la vida de los samurai. Ya saben que leo lento, así que, aguantenme.
jueves, 12 de junio de 2014
a Paco Ignacio Taibo I
Hay que decir que no se puede leer invicto a Taibo, ya sea porque lo confundes con su hijo o porque sus historias te mueven algo. Es uno de esos autores con los que he tenido pocas palabras, sin embargo, te dejan sintiendo algo que no sabes muy bien como definir ¿simpatía? ¿agrado? ¿concordancia? complicidad... no importa.
ESTÁN LLAMANDO A LA PUERTA
La policía sabe que es policía, sabe que tiene el poder, sabe ejercerlo, sabe que las puertas se le tienen que abrir y que al otro lado de cada puerta hay un rostro desencajado que intenta; inútilmente, reconstruir la calma.
La policía no usa nunca el timbre, aun cuando lo haya y esté funcionando.
La policía estrella el puño contra la tabla y espera que la tabla no caiga al suelo; pero lo que se cae, al otro lado, es el corazón y el pulso, y las rodillas. Hasta los calcetines de los muchachos se caen al otro lado, cuando se estrella el puño del policía.
Por todo esto, los perseguidos nos acostumbramos a llamar a la puerta con un toquecito liviano, con un suave rasguño, con un repiqueteo de dedos.
Con el puño, jamás.
Por todo esto, que muchos de ustedes comprenderán de inmediato, mi familia, al igual que miles de perso-nas, llamamos siempre a la puerta con amor.
UNA MUERTE EN LA ACRACIA
Rogelio el Zapatero olía a tabaco y a papel viejo, tam-bién a esa cola pegajosa, color de miel, muy espesa, que guardaba en un bote dentro del cual se hundía, siempre, una astilla que usaba de cuchara. Sobre la camisa desabotonada, usaba Rogelio un chaleco muy raído, que había pertenecido a un traje color vino y en un bolsillo, pequeño, del tal chaleco guardaba una caja de cerillas de madera y la punta de un lápiz de tinta que metía en la boca, y lamía con la lengua, antes de anotar algo en el dorso de un sobre ya bastante amola-do. La lengua de Rogelio el Zapatero era azul en la punta, por causa del lápiz de tinta, y sonrosada en todo el resto de su extensión, ya que era hombre sano, que si fumaba bastante, no bebía sino sidra o vino con agua o con sifón. Además, y por un cierto tiempo fue vegetariano y si abandonó tal disciplina fue a causa de una reflexión nocturna durante la cual se dijo que eran los burgueses los que impedían que los obreros comie-ran carne y no parecía razonable unirse a los burgue-ses en ese empeño.
Rogelio el Zapatero se había casado y tenía tres hijos y dos sobrinos recogidos; la mujer de Rogelio lo con-templaba entre absorta y condescendiente y solía afir-mar, en el lavadero público, que su marido era un san-to descreído, pero santo. Un día a Rogelio lo atropelló un tranvía y dos horas después se fue a morir sobre su propia cama.
La mujer lloró mucho por él y porque con su muerte se produjo un muy sórdido escándalo; ya que no se pudo enterrar en sagrado sino en tierra fuera del cemen-terio. Lloró, sobre todo, porque su entierro coincidió con el de un concejal que fue acompañado por veinte niños huérfanos del asilo, por un número importante de gente de sotana, toga y traje negro y por apellidos famosos, respetados.
A Rogelio le acompañaron veinte tipógrafos, dos impresores, un linotipista y un buen número de obreros de distintas especializaciones. Pero, curiosamente, al entierro de Rogelio no fueron zapateros.
Rogelio el Zapatero pensaba que primero fueron las palabras y después las pistolas; pero que estas últimas, de alguna forma, destruían la esencia.
Los viejos anarquistas miraron al principio las armas con gran curiosidad y como eran muy diestros con las manos, las aceitaban, les cambiaban algunas de las piezas, estudiaban todos sus mecanismos y las guar-daban entre telas de lino.
Pero a los discursos siguieron los disparos y a las be-llas miradas que acariciaban paisajes y se iban sobre el mar buscando un mañana muy limpio y diferente se fue imponiendo una forma distinta de mirar: ojos atra-vesados, ansiosos de venganza, colmados de esa larga espera que no tiene, al final, sino puertas cerradas.
Rogelio había pensado que en lo hondo de todo ser humano se encuentra, ovillado, un canto, un abrazo posible que salta de hombro en hombro y llega a hacer hermano a ese hombre que por vivir tan lejos ni el color de la piel adivinamos. Así que fue a morirse de-bajo de un tranvía, cuando una primera pistola salía, muy subrepticiamente, de su encierro de lino y se iba, furiosa, sobre un corazón.
Aquello era el principio de un acto de justicia y tam-bién el final de toda una esperanza.
Se murió Rogelio en pleno invierno y hasta que el mes de julio inició su tarea, no pudieron sus amigos y cuantos le querían volver a caminar el campo y a hun-dir la mirada en los cielos aún grises y caídos. Pero llegaron hasta un curioso promontorio de rocas y de hierbas que se encontraba asomado al mar (un mar que no callaba) y uno de los niños eligió un lugar, con muy poca fortuna, porque estaba pelado y era poco amable, y en aquel sitio colocó una manzana.
Y así se hizo, porque la tumba de Rogelio el Zapatero no estaba en ningún sitio, dentro del cementerio, dentro de una idea, cerrado por cerradas opiniones; sino que el mundo entero era su tumba y por eso al poner sobre la tierra grumosa la manzana...
El amigo al que conté la historia estaba muy contrito porque, efectivamente, era una historia triste ésta de la muerte en la Acracia.
Yo también estaba triste, me había vuelto triste de pronto.
Mi mujer me dijo:
—No lo tomes así. Tú mismo la inventaste.
Nos fuimos los tres a cenar.
Al terminar la cena yo tomé una manzana y fui a de-jarla en la calle, en el suelo, sobre una acera sucia y algo mojada.
Mi mujer me dijo:
—¿Un nuevo rito?
Y yo le dije que sí; pero no nuevo.
Después nos besamos en la noche y cuando descu-brió que yo estaba llorando, me reconvino con una caricia.
—¿Cuándo, al fin, crecerás?
Y yo respondí que pronto.
***
ESTÁN LLAMANDO A LA PUERTA
La policía sabe que es policía, sabe que tiene el poder, sabe ejercerlo, sabe que las puertas se le tienen que abrir y que al otro lado de cada puerta hay un rostro desencajado que intenta; inútilmente, reconstruir la calma.
La policía no usa nunca el timbre, aun cuando lo haya y esté funcionando.
La policía estrella el puño contra la tabla y espera que la tabla no caiga al suelo; pero lo que se cae, al otro lado, es el corazón y el pulso, y las rodillas. Hasta los calcetines de los muchachos se caen al otro lado, cuando se estrella el puño del policía.
Por todo esto, los perseguidos nos acostumbramos a llamar a la puerta con un toquecito liviano, con un suave rasguño, con un repiqueteo de dedos.
Con el puño, jamás.
Por todo esto, que muchos de ustedes comprenderán de inmediato, mi familia, al igual que miles de perso-nas, llamamos siempre a la puerta con amor.
(Para aclarar las aguas del olvido,
úcar, Madrid, 1982)
UNA MUERTE EN LA ACRACIA
Rogelio el Zapatero olía a tabaco y a papel viejo, tam-bién a esa cola pegajosa, color de miel, muy espesa, que guardaba en un bote dentro del cual se hundía, siempre, una astilla que usaba de cuchara. Sobre la camisa desabotonada, usaba Rogelio un chaleco muy raído, que había pertenecido a un traje color vino y en un bolsillo, pequeño, del tal chaleco guardaba una caja de cerillas de madera y la punta de un lápiz de tinta que metía en la boca, y lamía con la lengua, antes de anotar algo en el dorso de un sobre ya bastante amola-do. La lengua de Rogelio el Zapatero era azul en la punta, por causa del lápiz de tinta, y sonrosada en todo el resto de su extensión, ya que era hombre sano, que si fumaba bastante, no bebía sino sidra o vino con agua o con sifón. Además, y por un cierto tiempo fue vegetariano y si abandonó tal disciplina fue a causa de una reflexión nocturna durante la cual se dijo que eran los burgueses los que impedían que los obreros comie-ran carne y no parecía razonable unirse a los burgue-ses en ese empeño.
Rogelio el Zapatero se había casado y tenía tres hijos y dos sobrinos recogidos; la mujer de Rogelio lo con-templaba entre absorta y condescendiente y solía afir-mar, en el lavadero público, que su marido era un san-to descreído, pero santo. Un día a Rogelio lo atropelló un tranvía y dos horas después se fue a morir sobre su propia cama.
La mujer lloró mucho por él y porque con su muerte se produjo un muy sórdido escándalo; ya que no se pudo enterrar en sagrado sino en tierra fuera del cemen-terio. Lloró, sobre todo, porque su entierro coincidió con el de un concejal que fue acompañado por veinte niños huérfanos del asilo, por un número importante de gente de sotana, toga y traje negro y por apellidos famosos, respetados.
A Rogelio le acompañaron veinte tipógrafos, dos impresores, un linotipista y un buen número de obreros de distintas especializaciones. Pero, curiosamente, al entierro de Rogelio no fueron zapateros.
Rogelio el Zapatero pensaba que primero fueron las palabras y después las pistolas; pero que estas últimas, de alguna forma, destruían la esencia.
Los viejos anarquistas miraron al principio las armas con gran curiosidad y como eran muy diestros con las manos, las aceitaban, les cambiaban algunas de las piezas, estudiaban todos sus mecanismos y las guar-daban entre telas de lino.
Pero a los discursos siguieron los disparos y a las be-llas miradas que acariciaban paisajes y se iban sobre el mar buscando un mañana muy limpio y diferente se fue imponiendo una forma distinta de mirar: ojos atra-vesados, ansiosos de venganza, colmados de esa larga espera que no tiene, al final, sino puertas cerradas.
Rogelio había pensado que en lo hondo de todo ser humano se encuentra, ovillado, un canto, un abrazo posible que salta de hombro en hombro y llega a hacer hermano a ese hombre que por vivir tan lejos ni el color de la piel adivinamos. Así que fue a morirse de-bajo de un tranvía, cuando una primera pistola salía, muy subrepticiamente, de su encierro de lino y se iba, furiosa, sobre un corazón.
Aquello era el principio de un acto de justicia y tam-bién el final de toda una esperanza.
Se murió Rogelio en pleno invierno y hasta que el mes de julio inició su tarea, no pudieron sus amigos y cuantos le querían volver a caminar el campo y a hun-dir la mirada en los cielos aún grises y caídos. Pero llegaron hasta un curioso promontorio de rocas y de hierbas que se encontraba asomado al mar (un mar que no callaba) y uno de los niños eligió un lugar, con muy poca fortuna, porque estaba pelado y era poco amable, y en aquel sitio colocó una manzana.
Y así se hizo, porque la tumba de Rogelio el Zapatero no estaba en ningún sitio, dentro del cementerio, dentro de una idea, cerrado por cerradas opiniones; sino que el mundo entero era su tumba y por eso al poner sobre la tierra grumosa la manzana...
El amigo al que conté la historia estaba muy contrito porque, efectivamente, era una historia triste ésta de la muerte en la Acracia.
Yo también estaba triste, me había vuelto triste de pronto.
Mi mujer me dijo:
—No lo tomes así. Tú mismo la inventaste.
Nos fuimos los tres a cenar.
Al terminar la cena yo tomé una manzana y fui a de-jarla en la calle, en el suelo, sobre una acera sucia y algo mojada.
Mi mujer me dijo:
—¿Un nuevo rito?
Y yo le dije que sí; pero no nuevo.
Después nos besamos en la noche y cuando descu-brió que yo estaba llorando, me reconvino con una caricia.
—¿Cuándo, al fin, crecerás?
Y yo respondí que pronto.
(Debiste haber contado otras historias,
Argos Vergara, Barcelona, 1983)
jueves, 5 de junio de 2014
martes, 3 de junio de 2014
Victoria - Braids
Es un nuevo gustillo que me presentaron. Me recuerda buenos sonidos de mi adolescencia, un sonido muy Islandés. Raphaelle (la vocalista) está guapa. Yo digo.
jueves, 29 de mayo de 2014
Greyhound - Swedish House Mafia
Tengo que admitir que el video me atrapó desde la primera vez que lo vi en pantallas. Lo que me llevó a indagar un poco más sobre la música. Los detalles son importantes, nos acercan más a la realidad.
viernes, 23 de mayo de 2014
El hombre de acero
Cuando era pequeño veía las películas de Superman con considerable entusiasmo, la historia de Kal-El es sencillamente mágica y épica. Cuando supe que reiniciarían la franquicia con Nolan y Snyder el niño que llevo dentro reventó de emoción.
El Reeve antinuclear así como el curioso sentido del humor de Richard Donner (nunca olvidaré al tipo en patines cuando superman sopla fuertemente en las calles de metropolis) quedó ya muy atrás, él y el paternal superman deprimido que se pasea pacíficamente por todo el mundo pueden quedarse en el pabellón de quemados de las películas de las que esperábamos más.
Aún tenía el sabor que había quedado en mí, tras la gran trilogía de The Dark Knight. Una historia épica completa, redonda, una propuesta argumental, ideológica, dramática (sin olvidar la acción, la intencionalidad, la coherencia, etc) plenamente autoconclusiva. Me refiero a que no se le puede apelar faltas o sobras, a cada una de ellas ni como serie.
Esto sólo podía tener dos finales: un rotundo fracaso o un rotundo éxito.
Christopher Nolan como productor, podría enlistar varias de sus películas y describir la maestría de sus tramas, de sus formatos, o de su originalidad, pero bastará con mencionar dos títulos (recientes y seguramente conocidos por todos) The prestige (2006) e Inception (2010) (películas intermedias a la trilogía) que dejan muy en claro la simplicidad con que el británico puede mostrar una historia psicológicamente profunda y compleja, yendo más allá de la polaridad entre el bien y el mal, más allá de los dilemas morales que se aprenden en el jardín de niños. Se trata del individuo en situación, en situaciones confusas que pondrán en duda todo lo que deberíamos tener claro.
David S. Goyer ha acompañado en los guiones a Jonathan Nolan (hermano de Chris), en esta ocasión se la echa solo, él también tiene varios títulos que reconocerle, aunque no te sea tan sonado su nombre, la pluma detrás de la filmación de películas Blade (1998, 2002, 2004 –esperen, la última fue un asco), Dark City (1998 -chingona), Jumper (2008 –pésimos actores junto a grandes actores)1 y recientemente Da Vinci’s Demons (2013-), historias que me llenan de entusiasmo.
Zack Snyder, director. Cuyo trabajo ha tenido detractores y partidarios, en mi opinión, cada película que filma la hace con un grado de conciencia y lealtad al argumento con el que trabaja, 300 (2006), Watchmen (2009), Legend of the Guardians: The Owls of Ga'Hoole (2010), son buenos ejemplos, Sucker Punch (2011) su historia original, no tuvo muchos aplausos ni críticas favorables, sin embargo considero la considero justo la película que tenía que ser, debido al concepto y la propuesta que representa, que no encontró el público apropiado tal vez. Probablemente una breve carrera, pero sustancial.
Y aún hay más. En un principio negó estar vinculado al proyecto, después él mismo se retractó de dichas palabras, estaba dentro. Hans Zimmer y su casi omnipresente facultad para erizarnos cada vello del cuerpo, o serenarlo, o intrigarlo, seguramente podría controlar nuestras mentes con su música si se lo propusiera. Enumerar sus trabajos, sólo de la última década resultaría interminable2, un compositor adaptable, que en la trilogía del murciélago participó junto con otro grande James Newton Howard –también con otra gran lista- que no le debe nada a ningún precedente. Zimmer sencillamente encontró la forma de hacernos volar, no sólo por el cielo sino por todo el cosmos.
Su logro no es sólo música, es una orquestación total, audiovisual-argumentativa que guía al oído y al tacto para contactar con las emociones y el ritmo que estamos viendo.
Nolan tiene una gran habilidad para entusiasmar hasta el más duro. Nos lanza un teaser un año antes, mostrando poco, arroja migajas para que empecemos a salir y el día de la función nos hace de todo. Al final uno solo dice sí, porque en el fondo somos unos fáciles y sabemos que nos gusta lo que hace. ¿o que no?
Una nueva complicidad
Lo primero que me gana una vez terminada la función, es Lois Lane, ya no una ilusa reportera con evidentes signos de Alzheimer incapaz de reconocer un rostro con gafas y sin ellas. La relación que Kal establece con ella es notablemente más inteligente y mucho más creíble que la que habíamos visto hasta ahora (¿Una Lois que no sabía que tenía un hijo de superman?)
Pero también las máscaras del héroe3, las facetas de una persona que por su misma naturaleza no ha tenido la oportunidad de encajar como el resto de la gente, con todas las dudas y cuestionamientos que implica. Y en el momento de las respuestas, no vemos un montón de humanoides superdesarrollados que demuestran cuan desarrollada es su especie destruyendo todo a su paso a puño limpio. Hay un enfrentamiento ideológico, hay una batalla discursiva y una confrontación de estrategias, este es sin duda un superman inteligente y superdesarrollado.
La película nos guarda un lado sensible de relaciones humanas/kriptonianas de vínculos familiares, sociales, profesionales, rosando casi lo político junto a la acción y la estética, todos los diseños del mundo kriptoniano evocan en poca o gran medida mundos retratados por Frank Herbert o Ridley Scott, que como estarán ya suponiendo nos acerca más a una obra de ciencia ficción sin perder el halo épico del super.
Aunque algunos detalles como los sarcófagos de los rebeldes y el tamaño de la zona fantasma son poco prácticos para resultar creíbles (a menos que guarden alguna explicación en el futuro).
Esta nueva historia me recuerda incluso a la premisa del Forastero en tierra extraña (Robert A. Heinlein, 1961), un protagonista que no se identifica como alien y tampoco terrestre, que tiene que construir su propia respuesta, que tiene que sacrificar de sí mismo, en este caso defender una justicia implica negar su propia naturaleza. Tal vez la cinta no se da el tiempo para mostrarnos las reflexiones por las que Kal tiene que pasar para decidir que los Kriptonianos ya tuvieron una oportunidad, pero tampoco es espontaneo, el personaje ya es una persona llena de reflexiones y meditaciones cuando la historia ha empezado por lo que su desarrollo como héroe de capa y mallas, es simplemente inevitable.
Lo único que me inquieta, y que no sé si es emoción o picazón es ese halo religioso que toma parte de la historia, incluso la que se sumerge en algo que es más bien ciencia ficción, la nave oculta bajo hielo de 20 mil años, ese mundo kriptoniano casi fascista que nos recuerda Un mundo feliz, de pronto todo empieza a parecer los hijos de Elohim de Alienígenas ancestrales. ¿Qué me dicen de su edad? 33 años. La escena en que va a la capilla para consulta con el sacerdote, digo no es un secreto los paralelismos cristianos que subyacen al personaje. No hace falta hacerlo épico en tal sentido.
Kal-El, xenocida4
Probablemente habrán notado que Kal-El elige salvar a la raza humana por encima de la última oportunidad para refundar la raza kriptoniana, es otra de las partes que sencillamente me encantó, porque es negar la propia naturaleza en su máxima expresión.
La odisea de este Kal-El no está en sus poderes, habilidades u oportunidades para ser el héroe, sino que va sobre las decisiones que toma, en lo que estas lo convertirán y las consecuencias que se desencadenen de estos hechos. El héroe se enfrenta a un enemigo cuyo poder estaba a su nivel y no simplemente una aparente amenaza, la manera en que lo combate y vence lo deja cerca de un atormentador lado.
Seguramente, tras esto habrá un Kal-El que tendrá serias dudas para confrontar a su siguiente enemigo hasta las últimas consecuencias.
Con una historia como esta, nadie necesita una liga de la justicia. A nadie le interesan los logros de Marvel, son dos universos distintos. Esto tendría que ser obvio, después de todo, los héroes en Marvel son fundamentalmente humanos que se encontraron un don, en DC hablamos de seres que recibieron un deber. Supongo que DC tiene más de Nietzche en sus historias.
Nadie necesita apresurar la épica de los dioses, la épica llegará por sí misma y se consolidará como un clásico eclipsando todo el género, pero vendrá a su debido momento. Hay que tener paciencia.
Pinche Nolan, no te costé nadita.
1 Adaptación de una novela (Steven Gould 1992) que evidentemente pretendía una secuela, tengo la esperanza llegue un día, sin Chistersen espero.
Kal-El, xenocida4
Probablemente habrán notado que Kal-El elige salvar a la raza humana por encima de la última oportunidad para refundar la raza kriptoniana, es otra de las partes que sencillamente me encantó, porque es negar la propia naturaleza en su máxima expresión.
La odisea de este Kal-El no está en sus poderes, habilidades u oportunidades para ser el héroe, sino que va sobre las decisiones que toma, en lo que estas lo convertirán y las consecuencias que se desencadenen de estos hechos. El héroe se enfrenta a un enemigo cuyo poder estaba a su nivel y no simplemente una aparente amenaza, la manera en que lo combate y vence lo deja cerca de un atormentador lado.
Seguramente, tras esto habrá un Kal-El que tendrá serias dudas para confrontar a su siguiente enemigo hasta las últimas consecuencias.
Con una historia como esta, nadie necesita una liga de la justicia. A nadie le interesan los logros de Marvel, son dos universos distintos. Esto tendría que ser obvio, después de todo, los héroes en Marvel son fundamentalmente humanos que se encontraron un don, en DC hablamos de seres que recibieron un deber. Supongo que DC tiene más de Nietzche en sus historias.
Nadie necesita apresurar la épica de los dioses, la épica llegará por sí misma y se consolidará como un clásico eclipsando todo el género, pero vendrá a su debido momento. Hay que tener paciencia.
Pinche Nolan, no te costé nadita.
1 Adaptación de una novela (Steven Gould 1992) que evidentemente pretendía una secuela, tengo la esperanza llegue un día, sin Chistersen espero.
2 Pueden googlear su nombre, consultarlo en IMDb o consultar su página de torrents favorita.
3 Sí, esto es un guiño a Joseph Campbell.4 Opsi, ¿spoiler?
lunes, 12 de mayo de 2014
a Jorge Ibargüengoitia
Desde tiempos remotos Ibargüengoitia me produjo un temor inconmensurable. Leí sus cuentos más populares por su puesto, luego, ignorantemente leí su mentada primera obra de teatro. ¿A qué le temía? le temía a la sinceridad de sus palabras, a la jovialidad de sus historias, como un amigo que te las está contando junto a la puerta, en la ventana, en la banca del parque, la historia de cualquier día en cualquier momento en cualquiera de nosotros. El temor inconmensurable de que la realidad es así. Hay que tener muchas agallas y una gran maestría para parangonarse con la realidad de esa forma. Cuando crecí me di cuenta de que es una ilusión, que no ha hecho nada de lo anterior, supongo que el santuario de Zeus era algo parecido, tal vez sabías que solo era roca, el reflejo del agua y el fuego iluminándolo de tal forma, pero igual te surrabas al entrar y sentir su imponente presencia, no te cabía duda. Ibargüengoitia es de esos autores que juegan magistralmente con tu mente, te cogen y te hacen reír al mismo tiempo, hasta parece que te gusta.
Volvimos a encontrarnos. Ya no me surro, pero me hace sudar.
Volvimos a encontrarnos. Ya no me surro, pero me hace sudar.
La conferencia dio principio con cinco minutos de retraso y con la asistencia del conferenciante, el jefe del Departamento de Literatura, el señor Crespo de la Serna y cuarenta y seis desconocidos.
Después de presentarse a sí mismo, el conferenciante explicó que no iba a leer la conferencia, por la sen-cilla razón de que no la tenía escrita; y que no la tenía escrita, porque consideraba que si dicha conferencia formaba parte de un ciclo intitulado “Los narradores ante el público”, y allí estaba el narrador y allí estaba el público, no hacía falta ningún papelito. Dijo que lo ideal sería que el público preguntara y el narrador con-testara, pero que como creía que el público real era incapaz de hacer preguntas atinadas, iba a comenzar haciendo las tres preguntas fundamentales que hubiera hecho un espectador ideal, iba a responderlas y que después, el público real tendría derecho a hacerle las preguntas que considerara pertinentes.
Las tres preguntas fundamentales fueron las siguientes: ¿Por qué escribía el conferenciante? ¿Cómo escribía? ¿Qué escribía? La primera se refería a sus motivos, la segunda a sus métodos y la tercera a sus obras.
Al contestar la primera pregunta, el conferenciante declaró que escribía por deformación profesional. Los escritores se llaman escritores porque escriben y tienen que seguir escribiendo para seguir llamándose escritores. Los escritores son como las gallinas, que tienen que poner un huevo de vez en cuando para justificar su existencia. Éste es el motivo fundamental de todo escritor: escribe, porque es escritor; pero además, todo escritor tiene motivos secundarios: hay quien escribe por dinero, hay quien escribe por vanidad, hay quienescribe porque cree que sabe algo que los demás ignoran y que conviene que todo el mundo sepa, hay quien escribe porque quiere leer un libro que no existe.
El conferenciante declaró que lo que ha ganado por los libros que ha escrito es una miseria incapaz de tentar a un mendigo; que los elogios que ha recibido son nada comparados con las censuras que se le han hecho y que además, ha sido elogiado por sus vicios más censurables y censurado por sus virtudes más elogiables, agregó que no aspira a ser declarado Hijo Predilecto de su ciudad natal, ni a que fragmentos de sus obras lleguen a formar parte de las Lecturas selectas incluidas en el Libro de Texto Gratuito, ni a ser Miembro de Número de la Academia de la Lengua, ni a que una escuela rural lleve su nombre. Con lo anterior quedan descartados el dinero y la vanidad de sus posibles motivos secundarios. ¿Tiene entonces intención didáctica el conferenciante? Es decir, ¿cree que sabe algo que todo el mundo ignora y que conviene que todo el mundo sepa? El conferenciante está convencido de que sabe muchas cosas que la mayoría de las personas ignoran, pero no ve la utilidad de (ni tiene mayor interés en) que lo que él sabe lo sepan también los demás.
A continuación, el conferenciante confesó que escribe un libro cada vez que quiere leer un libro de Jorge Ibargüengoitia, que es su escritor predilecto.
Al responder a la segunda pregunta que él mismo se había formulado, a saber “¿cómo escribe?”, el conferenciante confesó otra deformación profesional, que le viene de haber sido dramaturgo antes que narrador. Para ilustrar los efectos de dicha deformación, hizo la descripción siguiente: El señor que está sentado en un sillón leyendo una novela es un personaje muy diferente al señor que está en un teatro viendo una representación. El primero está propenso a abandonar la lectura en cualquier momento y por razones tales como: que se aburra del libro, que se quede dormido, que oiga un ruido sospechoso en la azotea, que llegue un visitante inoportuno, que le dé hambre y tenga que ir a la cocina a preparar algo de comer, etcétera. Es decir, el escritor no sabe en qué condiciones va a ser leído su libro. El lector está en libertad de leerlo de principio a fin o suspendiendo la lectura doscientas veces en los momentos mas inapropiados. El señor que está en el teatro, en cambio, es un personaje que quiere llegar al final del acto, para salir a fumar un cigarrillo, y de la obra, para ir a su casa a cenar, a beber o hacer el amor. La diferencia de las circunstancias en que se encuentran el lector y el espectador, es la causa de que existan novelas de ochocientas páginas y de que ningún autor sensato escriba una obra teatral que dure más de dos horas y media.
Por otra parte, el novelista nunca ve el monstruo que su obra está formando en el cerebro del lector, mientras que el dramaturgo tiene que ver, a su pesar, el monstruo que su obra ha formado en el cerebro del director escénico. Si el novelista habla de un bosque de encinos, nunca verá los bosques de fresnos, de enebros, de álamos, que se han formado en los cerebros de sus lectores. El novelista puede repetir varias veces una escena que le parezca interesante, puede establecer un diálogo filosófico que en la vida real duraría varias semanas, puede describir minuciosamente un partido de ajedrez o una taza de porcelana. Y puede hacer todo esto, porque el lector, por su parte, puede saltarse un capítulo entero, leer una página de cada diez, leer todo el libro sin entenderlo o, simplemente, dejar el libro a un lado, sin causar en el autor de novelas la angustia que produce en el dramaturgo un espectador que se queda dormido y ronca o que se levanta a la mitad del segundo acto y se va del teatro.
El conferenciante concluyó su explicación diciendo que la deformación profesional de dramaturgo que tiene, le ha impedido aprovechar las ventajas del novelista y que su obra más larga, Los relámpagos de agosto, puede leerse de un tirón y en dos horas y media. Su novela es la novela de un dramaturgo.
A la tercera pregunta “¿qué escribe?”, el conferenciante respondió que su obra narrativa consiste, a la fecha, en una novela y un libro de cuentos que no ha sido publicado, por lo que iba a referirse exclusivamente a la primera.
El supuesto narrador de Los relámpagos de agosto es el general de división José Guadalupe Arroyo, que participó en la “revolución del 29” y que se siente vili-pendiado, injustamente relegado, mal retribuido y mal interpretado. De su narración se desprende lo si-guiente: que el general Arroyo es capaz de participar en una conjura, pero incapaz de comprender cuáles son los fines que persigue dicha conjura, quién la provoca, qué es lo que quieren sus enemigos y, lo que es peor, qué es lo que quieren sus amigos; capaz de dar protección a don Virgilio Gómez Urquiza, gobernador del Estado, que es secuestrado por los cristeros, mientras Arroyo espera a estos últimos en la Cañada de los Compadres; capaz de respetar la vida del Padre Jorgito, pero capaz también de fusilar a su sacristán; capaz, en un arrebato de furor, de arrojar en una fosa recién cavada a quien el día siguiente será nombrado Presidente Interino. Todas estas características, dijo el conferenciante, él las comparte con su personaje. Él se siente vilipendiado, injustamente relegado, mal retribuido y mal interpretado, es capaz de participar en una conjura, pero incapaz de comprenderla, capaz de planear grandes operaciones, pero incapaz de cuidar los detalles, es respetuoso con los fuertes y despiadado con los débiles, inoportuno en sus explosiones de furor y muy torpe para cortejar a la autoridad. Además, el conferenciante confesó que a él también le gustaría tomarse una botella de coñac Mar-tell cada vez que se siente deprimido, resfriado o eufó-rico. El general Arroyo, concluyó el conferenciante, es una máscara de Jorge Ibargüengoitia.
El general Arroyo se rasura en el pullman cuando el tren entra en la ciudad de México, porque al conferenciante le gusta rasurarse en el pullman cuando el tren entra en la ciudad de México. El tren llega a la Estación Colonia. ¿Por qué no la describe el general Arroyo? Porque tanto el general Arroyo como el conferenciante conocen la estación Colonia, entonces, ¿para qué van a describirla? El general da órdenes perentorias al jefe de estación, lo cual es uno de los sueños dorados del conferenciante. El velorio del general González se efectúa en una de las casas de Londres, que el conferenciante, que vivía enfrente, siempre consideró propia para velorios. Los generales toman mezcal en el Paraíso Terrenal, porque al conferenciante le gusta el mezcal. El General Arroyo no describe la mesa cubierta de vasos de sangrita, saleros y limones chupados, porque al conferenciante no le gusta la sangrita y porque el general Arroyo nunca describiría una mesa, ni limpia ni sucia, cuando tiene cosas más importantes que decir.
Con esta explicación terminó la primera parte de la conferencia y a continuación, el conferenciante invitó al público a hacer preguntas, que fueron las siguientes:
UN JOVEN QUE ESTABA EN PRIMERA FILA: Quiero hacer una crítica de su novela y de lo que usted nos acaba de decir. Sus intereses son completamente egoístas; usted sólo piensa en sí mismo. Ha escrito una novela sólo para divertirse. Yo creo que un escritor que no se interesa en los problemas de su época está condenado al fracaso. Su novela está destinada a quedarse en el cuarto de los cachivaches.
EL CONFERENCIANTE: (Haciendo a un lado la circunstancia de que aquello no era una pregunta): Dígame una cosa, ¿ha leído usted mi novela?
EL JOVEN QUE ESTABA EN PRIMERA FILA: No.
EL CONFERENCIANTE: Entonces, ¿a qué vino?
EL JOVEN QUE ESTABA EN LA PRIMERA FILA: A ver qué era lo que usted tenía que decir.
EL CONFERENCIANTE: Si no ha leído mi novela, no ha entendido nada de lo que he dicho en mi conferencia. Sepa usted que mi novela ha ganado un premio internacional,ha tenido una edición cubana de 10,000 ejemplares, una edición mexicana de 4,000 ejemplares, ha sido publicada en forma condensada en una revista que tira 80,000 ejemplares, ha sido traducida al checo, al rumano y al polaco, así que no se puede decir de ella que esté entre los cachivaches y si puede interesarle a un polaco es porque refleja algunos de los problemas de nuestra época. (Se oye un murmullo en la fila catorce) ¿Quién habló por allí?
UNA FRANCESA: El señor no criticó su novela, sino su conferencia, lo cual me parece lícito.
EL CONFERENCIANTE: No oyó usted bien. El señor se refería a mi novela, porque habló de cachivaches. Una conferencia no puede quedarse entre los cachivaches. Hubo un silencio debido a que el conferenciante había derrotado a sus oponentes en toda la línea. El señor Crespo de la Serna pidió la palabra.
CRESPO DE LA SERNA: Yo creo que usted, sin intentarlo, ha escrito una interesante tragicomedia sobre la revolución mexicana. Su obra me parece auténtica, profunda, conmovedora y sumamente interesante.
EL CONFERENCIANTE: Le agradezco mucho su elogio y comparto su opinión.
UN SEÑOR QUE ESTABA EN SEGUNDA FILA: Yo, a diferencia de la primera persona que hizo uso de la palabra, si he leído su novela y sus críticas. Sé que usted es un hombre sarcástico y venenoso. Díganos algo sobre los nuevos movimientos en la literatura mexicana…
EL CONFERENCIANTE: El escritor latinoamericano es, en general, como el Dios Jano, que tiene dos caras; con una está mirando a Europa y a los Estados Unidos, en busca de formas de expresión y con la otra está mirando a la realidad. Nuestro problema es que estamos tratando de expresar una realidad en formas que no necesariamente son las más adecuadas para expresarla. El ejemplo que se me viene más pronto a la cabeza es el de Gazapo, que pudo ser una buena novela y que resultó fallida, porque el autor quiso forzar el material que tenía en una forma que está de moda, pero que no venía a cuento.
EL SEÑOR QUE ESTABA EN LA SEGUNDA FILA: ¿Qué opina usted de Rulfo?
EL CONFERENCIANTE: Rulfo ha escrito dos libros admirables, pero incapaces de formar una escuela. La prueba es que el mismo Rulfo no ha escrito un libro en diez años. Por otra parte, Rulfo se está refiriendo a una realidad que sólo es conocida por analfabetos; esto produce serias equivocaciones. Una asidua lectora de Rulfo me aseguraba, el otro día, que México es una sociedad rural.
UN JOVEN QUE ESTABA EN OCTAVA FILA: ¿Qué obras tiene en preparación?
EL CONFERENCIANTE: Una novela que está basada en un reportaje que hice sobre el caso de las Poquianchis.
UN SEÑOR QUE ESTABA EN LA CUARTA FILA: ¿Cuáles son sus escritores de cabecera, por qué y de qué manera han influido en su obra?
EL CONFERENCIANTE: Primero voy a contestar la segunda parte de su pregunta: mis escritores de cabecera son aquéllos con los que mejor me identifico, los que ven el mundo como yo lo veo. ¿Cuáles son? Evelyn Waugh y Céline. ¿De qué manera han influido en mi obra? No lo sé, ni me importa. Esto es cosa que algún estudiante de Filosofía y Letras descubrirá al hacer su tesis profesional en 1984. Por lo pronto puedo decirle que si no hubiera leído Black Mischief, probablemente no hubiera descubierto que en el material que tenía para escribir Los relámpagos de agosto había una novela.
UN SEÑOR QUE ESTABA EN LA SEXTA FILA: Hay cosas en lo que usted ha dicho que me parecen, cuando menos, peculiares. En primer lugar, eso de que los escritores estén mirando hacia Europa y los Estados Unidos en busca de influencia. Yo leo y releo con gran placer las obras completas de Martín Luís Guzmán, en especial El águila y la serpiente, leo también con mucha frecuencia a Rubén Romero, Francisco Tario y Emma Dolujanoff tienen páginas deliciosas que reflejan, si bien no una realidad nacional, sí una realidad local. Creo que usted, al hablar de realidad, se refiere sólo al D.F. Déjeme continuar. Ha dicho usted que cuando escribe no le interesa el público. Yo creo que todo escritor aspira a que su libro sea leído por el mayor número de personas; aspira a comunicarse.
EL CONFERENCIANTE: Aspira a comunicarse con el papel. Yo creo que un escritor que tiene puesto un ojo en el papel y otro en el público está perdido. El querer que el libro se venda es algo que viene a posteriori, cuando ya el libro está escrito, no en el momento de escribirlo. Es como querer que los hijos tengan éxito en la vida. Escribir un libro para que lo lean millones es como querer tener un hijo para que sea como Napoleón.
EL SEÑOR QUE ESTABA EN LA SEXTA FILA: Pero usted está de acuerdo en que hay que tratar de que los libros se vendan no sólo en México, sino en toda la República.
EL CONFERENCIANTE: Sí, estoy de acuerdo en eso, pero creo que la distribución es muy mala.
EL SEÑOR QUE ESTABA EN LA SEXTA FILA: En eso yo también estoy de acuerdo.
Con este concordato y después de un breve aplauso, se terminó la conferencia, a las 9:05.
A continuación, el conferenciante confesó que escribe un libro cada vez que quiere leer un libro de Jorge Ibargüengoitia, que es su escritor predilecto.
Al responder a la segunda pregunta que él mismo se había formulado, a saber “¿cómo escribe?”, el conferenciante confesó otra deformación profesional, que le viene de haber sido dramaturgo antes que narrador. Para ilustrar los efectos de dicha deformación, hizo la descripción siguiente: El señor que está sentado en un sillón leyendo una novela es un personaje muy diferente al señor que está en un teatro viendo una representación. El primero está propenso a abandonar la lectura en cualquier momento y por razones tales como: que se aburra del libro, que se quede dormido, que oiga un ruido sospechoso en la azotea, que llegue un visitante inoportuno, que le dé hambre y tenga que ir a la cocina a preparar algo de comer, etcétera. Es decir, el escritor no sabe en qué condiciones va a ser leído su libro. El lector está en libertad de leerlo de principio a fin o suspendiendo la lectura doscientas veces en los momentos mas inapropiados. El señor que está en el teatro, en cambio, es un personaje que quiere llegar al final del acto, para salir a fumar un cigarrillo, y de la obra, para ir a su casa a cenar, a beber o hacer el amor. La diferencia de las circunstancias en que se encuentran el lector y el espectador, es la causa de que existan novelas de ochocientas páginas y de que ningún autor sensato escriba una obra teatral que dure más de dos horas y media.
Por otra parte, el novelista nunca ve el monstruo que su obra está formando en el cerebro del lector, mientras que el dramaturgo tiene que ver, a su pesar, el monstruo que su obra ha formado en el cerebro del director escénico. Si el novelista habla de un bosque de encinos, nunca verá los bosques de fresnos, de enebros, de álamos, que se han formado en los cerebros de sus lectores. El novelista puede repetir varias veces una escena que le parezca interesante, puede establecer un diálogo filosófico que en la vida real duraría varias semanas, puede describir minuciosamente un partido de ajedrez o una taza de porcelana. Y puede hacer todo esto, porque el lector, por su parte, puede saltarse un capítulo entero, leer una página de cada diez, leer todo el libro sin entenderlo o, simplemente, dejar el libro a un lado, sin causar en el autor de novelas la angustia que produce en el dramaturgo un espectador que se queda dormido y ronca o que se levanta a la mitad del segundo acto y se va del teatro.
El conferenciante concluyó su explicación diciendo que la deformación profesional de dramaturgo que tiene, le ha impedido aprovechar las ventajas del novelista y que su obra más larga, Los relámpagos de agosto, puede leerse de un tirón y en dos horas y media. Su novela es la novela de un dramaturgo.
A la tercera pregunta “¿qué escribe?”, el conferenciante respondió que su obra narrativa consiste, a la fecha, en una novela y un libro de cuentos que no ha sido publicado, por lo que iba a referirse exclusivamente a la primera.
El supuesto narrador de Los relámpagos de agosto es el general de división José Guadalupe Arroyo, que participó en la “revolución del 29” y que se siente vili-pendiado, injustamente relegado, mal retribuido y mal interpretado. De su narración se desprende lo si-guiente: que el general Arroyo es capaz de participar en una conjura, pero incapaz de comprender cuáles son los fines que persigue dicha conjura, quién la provoca, qué es lo que quieren sus enemigos y, lo que es peor, qué es lo que quieren sus amigos; capaz de dar protección a don Virgilio Gómez Urquiza, gobernador del Estado, que es secuestrado por los cristeros, mientras Arroyo espera a estos últimos en la Cañada de los Compadres; capaz de respetar la vida del Padre Jorgito, pero capaz también de fusilar a su sacristán; capaz, en un arrebato de furor, de arrojar en una fosa recién cavada a quien el día siguiente será nombrado Presidente Interino. Todas estas características, dijo el conferenciante, él las comparte con su personaje. Él se siente vilipendiado, injustamente relegado, mal retribuido y mal interpretado, es capaz de participar en una conjura, pero incapaz de comprenderla, capaz de planear grandes operaciones, pero incapaz de cuidar los detalles, es respetuoso con los fuertes y despiadado con los débiles, inoportuno en sus explosiones de furor y muy torpe para cortejar a la autoridad. Además, el conferenciante confesó que a él también le gustaría tomarse una botella de coñac Mar-tell cada vez que se siente deprimido, resfriado o eufó-rico. El general Arroyo, concluyó el conferenciante, es una máscara de Jorge Ibargüengoitia.
El general Arroyo se rasura en el pullman cuando el tren entra en la ciudad de México, porque al conferenciante le gusta rasurarse en el pullman cuando el tren entra en la ciudad de México. El tren llega a la Estación Colonia. ¿Por qué no la describe el general Arroyo? Porque tanto el general Arroyo como el conferenciante conocen la estación Colonia, entonces, ¿para qué van a describirla? El general da órdenes perentorias al jefe de estación, lo cual es uno de los sueños dorados del conferenciante. El velorio del general González se efectúa en una de las casas de Londres, que el conferenciante, que vivía enfrente, siempre consideró propia para velorios. Los generales toman mezcal en el Paraíso Terrenal, porque al conferenciante le gusta el mezcal. El General Arroyo no describe la mesa cubierta de vasos de sangrita, saleros y limones chupados, porque al conferenciante no le gusta la sangrita y porque el general Arroyo nunca describiría una mesa, ni limpia ni sucia, cuando tiene cosas más importantes que decir.
Con esta explicación terminó la primera parte de la conferencia y a continuación, el conferenciante invitó al público a hacer preguntas, que fueron las siguientes:
UN JOVEN QUE ESTABA EN PRIMERA FILA: Quiero hacer una crítica de su novela y de lo que usted nos acaba de decir. Sus intereses son completamente egoístas; usted sólo piensa en sí mismo. Ha escrito una novela sólo para divertirse. Yo creo que un escritor que no se interesa en los problemas de su época está condenado al fracaso. Su novela está destinada a quedarse en el cuarto de los cachivaches.
EL CONFERENCIANTE: (Haciendo a un lado la circunstancia de que aquello no era una pregunta): Dígame una cosa, ¿ha leído usted mi novela?
EL JOVEN QUE ESTABA EN PRIMERA FILA: No.
EL CONFERENCIANTE: Entonces, ¿a qué vino?
EL JOVEN QUE ESTABA EN LA PRIMERA FILA: A ver qué era lo que usted tenía que decir.
EL CONFERENCIANTE: Si no ha leído mi novela, no ha entendido nada de lo que he dicho en mi conferencia. Sepa usted que mi novela ha ganado un premio internacional,ha tenido una edición cubana de 10,000 ejemplares, una edición mexicana de 4,000 ejemplares, ha sido publicada en forma condensada en una revista que tira 80,000 ejemplares, ha sido traducida al checo, al rumano y al polaco, así que no se puede decir de ella que esté entre los cachivaches y si puede interesarle a un polaco es porque refleja algunos de los problemas de nuestra época. (Se oye un murmullo en la fila catorce) ¿Quién habló por allí?
UNA FRANCESA: El señor no criticó su novela, sino su conferencia, lo cual me parece lícito.
EL CONFERENCIANTE: No oyó usted bien. El señor se refería a mi novela, porque habló de cachivaches. Una conferencia no puede quedarse entre los cachivaches. Hubo un silencio debido a que el conferenciante había derrotado a sus oponentes en toda la línea. El señor Crespo de la Serna pidió la palabra.
CRESPO DE LA SERNA: Yo creo que usted, sin intentarlo, ha escrito una interesante tragicomedia sobre la revolución mexicana. Su obra me parece auténtica, profunda, conmovedora y sumamente interesante.
EL CONFERENCIANTE: Le agradezco mucho su elogio y comparto su opinión.
UN SEÑOR QUE ESTABA EN SEGUNDA FILA: Yo, a diferencia de la primera persona que hizo uso de la palabra, si he leído su novela y sus críticas. Sé que usted es un hombre sarcástico y venenoso. Díganos algo sobre los nuevos movimientos en la literatura mexicana…
EL CONFERENCIANTE: El escritor latinoamericano es, en general, como el Dios Jano, que tiene dos caras; con una está mirando a Europa y a los Estados Unidos, en busca de formas de expresión y con la otra está mirando a la realidad. Nuestro problema es que estamos tratando de expresar una realidad en formas que no necesariamente son las más adecuadas para expresarla. El ejemplo que se me viene más pronto a la cabeza es el de Gazapo, que pudo ser una buena novela y que resultó fallida, porque el autor quiso forzar el material que tenía en una forma que está de moda, pero que no venía a cuento.
EL SEÑOR QUE ESTABA EN LA SEGUNDA FILA: ¿Qué opina usted de Rulfo?
EL CONFERENCIANTE: Rulfo ha escrito dos libros admirables, pero incapaces de formar una escuela. La prueba es que el mismo Rulfo no ha escrito un libro en diez años. Por otra parte, Rulfo se está refiriendo a una realidad que sólo es conocida por analfabetos; esto produce serias equivocaciones. Una asidua lectora de Rulfo me aseguraba, el otro día, que México es una sociedad rural.
UN JOVEN QUE ESTABA EN OCTAVA FILA: ¿Qué obras tiene en preparación?
EL CONFERENCIANTE: Una novela que está basada en un reportaje que hice sobre el caso de las Poquianchis.
UN SEÑOR QUE ESTABA EN LA CUARTA FILA: ¿Cuáles son sus escritores de cabecera, por qué y de qué manera han influido en su obra?
EL CONFERENCIANTE: Primero voy a contestar la segunda parte de su pregunta: mis escritores de cabecera son aquéllos con los que mejor me identifico, los que ven el mundo como yo lo veo. ¿Cuáles son? Evelyn Waugh y Céline. ¿De qué manera han influido en mi obra? No lo sé, ni me importa. Esto es cosa que algún estudiante de Filosofía y Letras descubrirá al hacer su tesis profesional en 1984. Por lo pronto puedo decirle que si no hubiera leído Black Mischief, probablemente no hubiera descubierto que en el material que tenía para escribir Los relámpagos de agosto había una novela.
UN SEÑOR QUE ESTABA EN LA SEXTA FILA: Hay cosas en lo que usted ha dicho que me parecen, cuando menos, peculiares. En primer lugar, eso de que los escritores estén mirando hacia Europa y los Estados Unidos en busca de influencia. Yo leo y releo con gran placer las obras completas de Martín Luís Guzmán, en especial El águila y la serpiente, leo también con mucha frecuencia a Rubén Romero, Francisco Tario y Emma Dolujanoff tienen páginas deliciosas que reflejan, si bien no una realidad nacional, sí una realidad local. Creo que usted, al hablar de realidad, se refiere sólo al D.F. Déjeme continuar. Ha dicho usted que cuando escribe no le interesa el público. Yo creo que todo escritor aspira a que su libro sea leído por el mayor número de personas; aspira a comunicarse.
EL CONFERENCIANTE: Aspira a comunicarse con el papel. Yo creo que un escritor que tiene puesto un ojo en el papel y otro en el público está perdido. El querer que el libro se venda es algo que viene a posteriori, cuando ya el libro está escrito, no en el momento de escribirlo. Es como querer que los hijos tengan éxito en la vida. Escribir un libro para que lo lean millones es como querer tener un hijo para que sea como Napoleón.
EL SEÑOR QUE ESTABA EN LA SEXTA FILA: Pero usted está de acuerdo en que hay que tratar de que los libros se vendan no sólo en México, sino en toda la República.
EL CONFERENCIANTE: Sí, estoy de acuerdo en eso, pero creo que la distribución es muy mala.
EL SEÑOR QUE ESTABA EN LA SEXTA FILA: En eso yo también estoy de acuerdo.
Con este concordato y después de un breve aplauso, se terminó la conferencia, a las 9:05.
viernes, 9 de mayo de 2014
Oblivion: De como Tom Cruise puede arruinar el momento más importante de una película.
Puedo dejar pasar la escena del estadio, porque Jack Harper es un individuo cuya curiosidad por el antiguo mundo en el planeta tierra se manifiesta en estas maneras y modos aficionados por las cosas que pertenecían a ese mundo (por ello cuando se encuentran al técnico de la zona 52, es totalmente coherente que aquél usa una mascada), y así es que el pequeño suvenir de cabeza contoneante llega a la nave, tal fetichismo nace y se mantiene del contacto con una tierra abandonada y sus restos.
Un curioso personaje y hasta cierto punto cándido (considero que bajo las condiciones de aislamiento en que se encuentra la ‘pareja efectiva’ a este Jack, a diferencia de Vika, le hace falta un poco más de candidez, porque también se puede ser curioso y arma-militar-entrenada a la vez que cándido). Vika por ejemplo manifiesta el otro polo de la candidez.
Pero lo que no puedo sólo pasar es su insistente frase de Horacio sobre cómo un hombre puede morir mejor. El descontento viene desde antes, pues al entrar al mítico Tet, el tetraedro es un gran montón de pasillos vacíos. Si bien podemos pensar que la esencia de Tet es ser minimalista, dado que la escena hace referencia al ‘Templo de nuestros padres’ un poco imponente o divino, fractales o alguna distribución hindú ya que en alguna forma Tet representa una esencia sobre los vimana (una especie de naves-casas-vehículos usados por los dioses hindúes en su tradición oral). Seamos algo comprensivos con Kosinski y pensemos que tet es minimalista, porque después de todo, es una máquina y busca la eficiencia mediante el mayor aprovechamiento y la menor dificultad en todos los esfuerzos.
Pero por muy inhumana que la máquina sea y logre ser engañada mediante un recurso pragmático (de manera acertada, debo reconocer) cuando se cuestiona la presencia de Jack en el Tet al permitirle adentrarse hasta el frente de lo que parece la mente central de este invasor, y dejar actuar al dichoso Jack mientras habla y refiere claramente sobre cómo se muere defendiendo la mínima causa… me parece que Tet se queda muy lenta, más lenta que mi mala conexión de internet (marca Slim, claro). La supermaquina conquistadora, con una facultad ejemplar del deciframiento de una lengua, de un modo de vida humano, se quedó pasmada en el momento más claro de su existencia frente a los humanos. Además de que su sentencia: ‘Yo soy tu dios’ también resulta una nota discordante a la fidelidad de una máquina que viene de otro mundo, por muy entendida que esté con los humanos, sin embargo esto parece ser más bien una tendencia de Kosisnki sobre sus temáticas.
Porque ya en Tron: Legacy se entrevió está temática que disimuladamente reflexiona sobre Dios, el creacionismo y la realidad construida en torno a estas percepciones. Desde Tron Kosinski como muchos otros del medio nos llevan a un mensaje: hay algo más que el consumismo vicioso y el poder empedernido que se produce bajo la obediencia ciega. Pero al igual que Tron, cuya temática daba para ser una serie aún más épica pero que no tenía esperanzas de serlo bajo el yugo de Disney. Pudimos llegar a saber más sobre la extraña naturaleza de la Red, pudimos adentrarnos en mayores disertaciones sobre la creación y los creados, sobre la relación entre padre e hijo y como su naturaleza ‘real’ altera el mundo ‘digital’… pero no hubo tal. El hijo pródigo vuelve a su mundo real, se queda con la chica y vuelve al lugar de poder del sistema social contra el que se rebelaba como si la respuesta fuera: pertenecer. De la misma forma, en Oblivion nos lleva frente a la maquina divina y nos convence de que tras tanta complejidad, en su propio terreno (bajo su control) y sin que Jack recurriera a un factor sorpresa de ningún tipo dicha maquina no puede llegar a responder de una mejor manera que escuchando a su oponente mientras la destruyen. Así es cómo Kosinski parece quedarse a dos centímetros de la magnificencia.
Se valora el esfuerzo de la trama, la evocación de películas como 2001: Space Odyssey, Omega Man, Moon, Abre los Ojos…
Por último el personaje de Julia parece ser muy liberal, hay un extraño concepto sobre el amor y la identidad de las personas, Jack es un clon de un humano y no se cuestiona si dado su naturaleza debería pertenecer a la humanidad o a (lo que sea que sea) Tet, se deja llevar por el reconocimiento fisiológico tal vez, se deja llevar por la realidad que le hicieron creer en primer lugar, está hecho (literalmente) para defender un propósito humano, en ese sentido casi es una historia de venganza por traición. Julia, que sólo hay una, sabe (porque no creo que siendo astronauta se le pierda algo tan lógico) que la dejaron vivir a cambio de un sacrificio, sencillamente se encuentra a un nuevo Jack Harper y vive feliz para siempre. (WTF)
La trama fue estupenda, los giros de tuerca precisos, inesperados a pesar de que puedan no ser esencialmente originales. Pero el cierre, la última escena del encuentro de Kurylenko y los sobrevivientes, fue… poliamorosa. ¿Porque supongo que había otros 50 Harper andando por el mundo no?
Pero lo que no puedo sólo pasar es su insistente frase de Horacio sobre cómo un hombre puede morir mejor. El descontento viene desde antes, pues al entrar al mítico Tet, el tetraedro es un gran montón de pasillos vacíos. Si bien podemos pensar que la esencia de Tet es ser minimalista, dado que la escena hace referencia al ‘Templo de nuestros padres’ un poco imponente o divino, fractales o alguna distribución hindú ya que en alguna forma Tet representa una esencia sobre los vimana (una especie de naves-casas-vehículos usados por los dioses hindúes en su tradición oral). Seamos algo comprensivos con Kosinski y pensemos que tet es minimalista, porque después de todo, es una máquina y busca la eficiencia mediante el mayor aprovechamiento y la menor dificultad en todos los esfuerzos.
Pero por muy inhumana que la máquina sea y logre ser engañada mediante un recurso pragmático (de manera acertada, debo reconocer) cuando se cuestiona la presencia de Jack en el Tet al permitirle adentrarse hasta el frente de lo que parece la mente central de este invasor, y dejar actuar al dichoso Jack mientras habla y refiere claramente sobre cómo se muere defendiendo la mínima causa… me parece que Tet se queda muy lenta, más lenta que mi mala conexión de internet (marca Slim, claro). La supermaquina conquistadora, con una facultad ejemplar del deciframiento de una lengua, de un modo de vida humano, se quedó pasmada en el momento más claro de su existencia frente a los humanos. Además de que su sentencia: ‘Yo soy tu dios’ también resulta una nota discordante a la fidelidad de una máquina que viene de otro mundo, por muy entendida que esté con los humanos, sin embargo esto parece ser más bien una tendencia de Kosisnki sobre sus temáticas.
Porque ya en Tron: Legacy se entrevió está temática que disimuladamente reflexiona sobre Dios, el creacionismo y la realidad construida en torno a estas percepciones. Desde Tron Kosinski como muchos otros del medio nos llevan a un mensaje: hay algo más que el consumismo vicioso y el poder empedernido que se produce bajo la obediencia ciega. Pero al igual que Tron, cuya temática daba para ser una serie aún más épica pero que no tenía esperanzas de serlo bajo el yugo de Disney. Pudimos llegar a saber más sobre la extraña naturaleza de la Red, pudimos adentrarnos en mayores disertaciones sobre la creación y los creados, sobre la relación entre padre e hijo y como su naturaleza ‘real’ altera el mundo ‘digital’… pero no hubo tal. El hijo pródigo vuelve a su mundo real, se queda con la chica y vuelve al lugar de poder del sistema social contra el que se rebelaba como si la respuesta fuera: pertenecer. De la misma forma, en Oblivion nos lleva frente a la maquina divina y nos convence de que tras tanta complejidad, en su propio terreno (bajo su control) y sin que Jack recurriera a un factor sorpresa de ningún tipo dicha maquina no puede llegar a responder de una mejor manera que escuchando a su oponente mientras la destruyen. Así es cómo Kosinski parece quedarse a dos centímetros de la magnificencia.
Se valora el esfuerzo de la trama, la evocación de películas como 2001: Space Odyssey, Omega Man, Moon, Abre los Ojos…
Por último el personaje de Julia parece ser muy liberal, hay un extraño concepto sobre el amor y la identidad de las personas, Jack es un clon de un humano y no se cuestiona si dado su naturaleza debería pertenecer a la humanidad o a (lo que sea que sea) Tet, se deja llevar por el reconocimiento fisiológico tal vez, se deja llevar por la realidad que le hicieron creer en primer lugar, está hecho (literalmente) para defender un propósito humano, en ese sentido casi es una historia de venganza por traición. Julia, que sólo hay una, sabe (porque no creo que siendo astronauta se le pierda algo tan lógico) que la dejaron vivir a cambio de un sacrificio, sencillamente se encuentra a un nuevo Jack Harper y vive feliz para siempre. (WTF)
La trama fue estupenda, los giros de tuerca precisos, inesperados a pesar de que puedan no ser esencialmente originales. Pero el cierre, la última escena del encuentro de Kurylenko y los sobrevivientes, fue… poliamorosa. ¿Porque supongo que había otros 50 Harper andando por el mundo no?
lunes, 5 de mayo de 2014
sábado, 3 de mayo de 2014
Save me - Aimee Mann
Esta película me capturó una noche de insomnio y trabajo que, con los constantes comerciales, duró cinco cuatro horas y media (no, no es broma). Una de esas películas que me dejaron meditativo, y ya presto a amanecer, concluí la velada con un café madrugador. El clip ya brinda gran parte de la historia, por ello me encantó más.
martes, 29 de abril de 2014
Mr. nagano's foolish proposal - Yoshida Kyodai/Brothers
Siempre he querido aprender a tocar un Samisen.
miércoles, 23 de abril de 2014
Recuerda seguir adelante.
Algunas veces al despertar escucho tu risa, supongo que te he soñado pero me tortura mi memoria. Algunas veces mientras pierdo el tiempo, aún siento que me apremias desde algún lugar, supongo instintivamente que de alguna forma aún vas a regresar. Luego despierto de mis ensueños y pienso: Es por eso que se desprecia la realidad, por lo que surgen personas como Kant y que la gente prefiera la insustancialidad digital, porque a veces el mundo es demasiado frío, para ser apetecible.
No quedaría de más decir que te extraño de maneras inarticulables.
No quedaría de más decir que te extraño de maneras inarticulables.
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