martes, 23 de septiembre de 2014

a Isaac Asimov


Tuve un profesor de química y física en un curso de verano, cuyo nombre ya no recuerdo, pero tanto su apodo como su correo electrónico era Apopompi, así que lo recuerdo con ese nombre en la actualidad. Tanto él como el profesor Jaime (apellido olvidado) quien impartía álgebra, nos enseñaron muchas cosas sobre sus materias, sobre todo a entenderlas y reflexionarlas, descubrí así una pasión inesperada por estas ciencias y sus aplicaciones en los hechos de la vida diaria y durante ese tiempo a usar el sentido común, siguiendo las reglas de su lenguaje, para resolver las incógnitas de ecuaciones o planteamientos teóricos que corresponden a hechos muy reales, en lugar de seguir recetas como el sistema educativo me había enseñado.
Los dos eran grandes aficionados a la literatura y entre instrucciones y ejercicios nos entusiasmaban con anécdotas sobre novelas, películas, ciencia y humor; en su momento el profesor Juan nos contó sobre una novela de Asimov (que ahora sé que es Un guijarro en el cielo) porque le encantaban los detalles antropológicos, la verosimilitud con que describía a la sociedad humana del futuro (en su momento me recomendó también a Luis Spota1) y el profesor Apopompi nos contó sobre la historia de una computadora a la cual se le hacía una pregunta cada cierto tiempo con la esperanza de que resolviera un dilema universal: la tendencia cósmica a la entropía (el desgaste natural energético e irreversible del universo) que enventualmente culminaría en la disolución total del universo. Lo contó de tal forma que incluso tratándose de una charla ya era bastante impactante el final (y les dejo por aquí).
«La última pregunta se hizo, medio en broma y medio en serio, el 21 de mayo de 2061. Eran los días en los que la humanidad salía a la luz. La pregunta nació como resultado de una apuesta de $5 tomándose unas copas, y todo ocurrió así:».
Portadas de la Fundación en la edición de The Folio Society's por Alexander Wells

El hombre bicentenario y la última pregunta
Tiempo después me toparía con la hilarante versión cinematográfica de El hombre bicentenario (1999), la cual si bien es básicamente un chic flick, me pareció una historia genial durante mi juventud por toda la gama de detalles que van ilustrando el gradual futuro del futuro, así despertó mi interés por Isaac Asimov y sus textos. Lo primero que leí sobre Asimov fueron dos cuentos: El hombre bicentenario (1976) y la última pregunta (1959).
Estas historias me dejaron claro que Asimov era un escritor a quien admirar, cada vez que investigaba más sobre su persona me interesaba más leer alguna de sus novelas pero aún no optaba por ninguno de sus libros, cual niño indeciso me preguntaba por dónde sería más apropiado comenzar. Y no comencé por algún tiempo. En lugar de ello leí mucho sobre su persona, escuché muchas entrevistas y opiniones, incluso leí algunas de las cartas más populares de su carrera2. Una persona admirable con la creatividad y una perserverante sed por el conocimiento que se dedicó a crear varios y estimables volumenes de historia y divulgación científica que mantenían un lenguaje accesible y poco técnico sobre los saberes que se han fraguado en la humanidad, Asimov era un hombre interesado por el progreso humano y su principal preocupación era ponerlo al alcance de todos.
Finalmente iniciaría con el Ciclo de Trantor, una saga más bien accidental, que tras escribir la trilogía de La fundación se conformó aún más compleja tras concretar dos series más, la Serie de los robots y la Trilogía del imperio, anteriores a los acontecimientos que tienen lugar en los volúmenes de La fundación. Ambas crean contextos en los que cuestiona el comportamiento humano frente a eventos y sucesos que implican las tecnologías, Asimov enlazó el mundo de La fundación, una sociedad intergaláctica (donde pocos o nadie recuerda que el ser humano emergió de un primer y único planeta) hasta el mundo tecnológicamente avanzado en el que los robots dieron pie a la revolución sociocultural que motivó la colonización galáctica y esta se vincula a nosotros al confrontarnos de lleno y sin cautela con el progreso de las tecnologías, un poder capaz de alterarlo todo.


Las primeras tres novelas que he leído, representan tres aspectos de la imprecionante ficción que Asimov extrae de nuestra propia esencia, en Yo, Robot nos da cuenta de la complejidad de la mente de los robots, la misteriosa y casi secreta tecnología positrónica; mientras Bóvedas de acero nos muestra la reticencia humana ante la producción de robots, los cuales trascendiendo su rol de herramientas, terminan reemplazando muchas veces a los humanos; así se dará lugar a las historias en torno al imperio galáctico, una sociedad intergaláctica que gradualmente olvida sus orígenes y comienza a forjar su propia secuencia económica y política interpranetariamente, en este mundo se verán muchos reflejos de nuestra historia en la tierra.
Así se abre el paso hacia la historia de la fundación (en proceso de lectura) donde el científico Hari Seldon crea la psicohistoria, una forma de calcular el futuro histórico, y descubre que la estabilidad de la galaxia se encuentra en peligro. Aún estoy por enterarme qué sucederá, ya les contaré.

"¡Hágase la luz!". Y la luz fue hecha.
Como una muestra de su singular personalidad, en un artículo encontré el siguiente fragmento que pertenece a un libro que publica algunas de las cartas más representativas de la vida y obra de Isaac Asimov (Yours, Isaac Asimov: A lifetime of letters de 1996, que espero poder conseguirme), refiere a su experiencia al conocer a Carl Sagan de la siguiente manera:
Sagan ha leído la mitad de mi libro sobre el universo y ha encontrado un error fundamental. En mi traducción de las teorías de Eddington sobre la estructura estelar, hablé de la presión de la radiación. Al parecer, no tenía que haberlo hecho. Afortunadamente, sólo significa corregir una frase aquí y allá.

Pero esto es para lo que necesito a Sagan. Cualquier cosa que él no encuentre, no está ahí para ser descubierta. Si sólo fuera él un poco más rápido al respecto… Yo le dije que me di cuenta de que él estaba muy ocupado, demasiado, pero luego añadí con mi marca de ingenuidad: “Pero entonces, ¿cuál es su trabajo en comparación con el mío?”

Y él dijo: “Usted lo dice que de tal manera que puedo tomarlo como una broma. Pero usted lo dice realmente en serio, ¿verdad?”

Así que hice lo mejor de ello. Le dije: “Sí, así es.”

Un tipo muy inteligente, ese Sagan.


Asimov es un viaje de exploración, te adentra más allá del tiempo y el espacio como un mentor que nos lleva a todos estos mundos, habidos y por haber, para comprender la profundidad de la complejidad humana, un maestro lleno de sabiduría y una grata sonrisa que nos instruye en el camino de la propiocepción con la singularidad de que está al alcance de todos, en sus libros. Asimov está más vivo a través de ellos y su congruencia científica de lo que posiblemente jamás ningún escritor podrá estar.
En general muchas de las opiniones de Asimov son bastante interesantes, si bien hay muchos vídeos que ver sobre su pensamiento y conocimiento; afortunadamente casi todo su pensamiento y conocimiento se encuentra publicado en sus libros de divulgación científica. Aquí hay una muestra sobre su interés por hacer accesible el conocimiento humano, previendo con indudable precisión el efecto que tendría de la tecnología en la humanidad. Yo considero que la transformación de la que habla aún está algunos años (o décadas) por delante de nosotros, pero más importante que eso es que de nosotros depende que su utilidad sea tan provechosa como él la contempla.





1 Escritor Mexicano autodidacta, hasta la fecha sigue siendo uno de mis favoritos. Debería dedicarle un texto uno de estos días.
2 Cartas sobre temas como: la nueva biblioteca en Troy, Michigan, escribir ciencia ficción o su humilde preocupación por la paga que le emitía la editorial.

viernes, 19 de septiembre de 2014

a Michel Foucault


Llegué a Michael Foucault hace pocos años, cuando comencé a conocer los temas vinculados a la ideología y el discurso, junto a los textos de Bajtín, Van Dijk que me ubicaron en el discurso como proyección del mundo y la sociedad en el que participamos. La ideología y el discurso que de ella emerge son la herramienta ontológica del lenguaje y nuestro pensamiento para seguirse construyendo a sí mismo, somos criaturas que vienen de algún lugar y van hacia algún lugar, condiciona por ello mismo a las posibilidades de nuestra identidad y nuestro comportamiento, reconocer nuestro lugar en el mundo, tanto físico como ideológico nos permite actuar, sí, pero también nos permite reconocer hacia donde iremos y definir cómo lo haremos, somos después de todo una parte del discurso continuo de las existencias humanas.

Les mots et les choses (Las palabras y las cosas)
Foucault es casi literario al mostrar sus ideas sobre la ideología, sobre el ser humano y sobre la historia, se adentra en el sistema que conforma el pensamiento humano, ni espontáneo ni azaroso, sino resultado de condiciones específicas y conocidas. Su vida es ya profundamente interesante y da cuenta en primera mano de los temas a los que dedica su mente, exento de la casualidad es autoridad en temas de sexualidad, poder-control y locura, no solo está bien documentado sino bien constatado en ambos ámbitos. Decidí subir dos extractos que introducen dos de sus libros, los primeros que empecé a leer.
En el discurso que hoy debo pronunciar, y en todos aquellos que, quizá durante años, habré de pronunciar aquí, habría preferido poder deslizarme subrepticiamente. Más que tomar la palabra, habría preferido verme envuelto por ella y transportado más allá de todo posible inicio. Me habría gustado darme cuenta de que en el momento de ponerme a hablar ya me precedía una voz sin nombre desde hacía mucho tiempo: me habría bastado entonces encadenar, proseguir la frase, introducirme sin ser advertido en sus intersticios, como si ella me hubiera hecho señas quedándose, un momento, interrumpida. No habría habido por tanto inicio; y en lugar de ser aquel de quien procede el discurso, yo sería más bien una pequeña laguna en el azar de su desarrollo, el punto de su posible desaparición.[...]Pienso que en mucha gente existe un deseo semejante de no tener que empezar, un deseo semejante de encontrarse, ya desde el comienzo del juego, al otro lado del discurso, sin haber tenido que considerar desde el exterior cuánto podía tener de singular, de temible, incluso quizá de maléfico. A este deseo tan común, la institución responde de una manera irónica, dado que hace los comienzos solemnes, los rodea de un círculo de atención y de silencio y les impone, como si quisiera distinguirlos desde lejos, unas formas ritualizadas.El deseo dice: «No querría tener que entrar en este orden azaroso del discurso; no querría tener relación con cuanto hay en él de tajante y decisivo; querría que me rodeara como una transparencia apacible, profunda, indefinidamente abierta, en la que otros respondieran a mi espera, y de la que brotaran las verdades, una a una; yo no tendría más que dejarme arrastrar, en él y por él, como algo abandonado, flotante y dichoso». Y la institución responde: «No hay por qué tener miedo de empezar; todos estamos aquí para mostrarte que el discurso está en el orden de las leyes, que desde hace mucho tiempo se vela por su aparición; que se le ha preparado un lugar que le honra pero que le desarma, y que, si consigue algún poder, es de nosotros y únicamente de nosotros de quien lo obtiene».Pero quizás esta institución y este deseo no son otra cosa que dos réplicas opuestas a una misma inquietud: inquietud con respecto a lo que es el discurso en su realidad material de cosa pronunciada o escrita; inquietud con respecto a esta existencia transitoria destinada sin duda a desaparecer, pero según una duración que no nos pertenece, inquietud al sentir bajo esta actividad, no obstante cotidiana y gris, poderes y peligros difíciles de imaginar; inquietud al sospechar la existencia de luchas, victorias, heridas, dominaciones, servidumbres, a través de tantas palabras en las que el uso, desde hace tanto tiempo, ha reducido las asperezas.Pero ¿qué hay de tan peligroso en el hecho de que la gente hable y de que sus discursos proliferen indefinidamente? ¿En dónde está por tanto el peligro?
[El orden del discurso, 1970]

Conversaciones
Como si platicaras directamente con él sobre los temas de sus libros, leer un texto suyo se acompaña de una buena cena o comida o desayuno, se acompaña de un buen sillón a media tarde con buena luz, o se puede en la pasividad de una noche relajada, se logra en el transporte público de camino a casa, con alguna bebida o un buen cigarro. Foucault es es mejor ejemplo de telepatía (como menciona Stephen King), es su voz a través del tiempo y el espacio contandonos todo lo que leyó en sus días como bibliotecario, con todos los pormenores sucios y polémicos, con todo el secretismo y sus ideas más controversiales. Guiñandote el ojo de vez en vez, sonriendote con coquetería, ¿cómo no sería así?, es Foucault.
Los dos textos que selecciono me han parecido adaptables para un monologo, son de alguna forma palabras dirigidas al lector (al público, después de todo) que invitan a reflexionar mientras al mismo tiempo se rie con él de la realidad. Son una charla con el lector, pero una de esas charlas que te retan a seguir definiendo, cuaestionando y creyendo, que pone en entredicho lo que pensamos sobre las propias palabras y los actos que acompañan nuestros pensamientos.
Se produce un libro: acontecimiento minúsculo, pequeño objeto manuable. Desde entonces, es arrastrado a un incesante juego de repeticiones; sus «dobles», a su alrededor y muy lejos de él, se ponen a pulular; cada lectura le da, por un instante, un cuerpo impalpable y único; circulan fragmentos de él mismo que se hacen pasar por él, que, según se cree, lo contienen casi por entero y en los cuales finalmente, le ocurre que encuentra refugio; los comentarios lo desdoblan, otros discursos donde finalmente debe aparecer él mismo, confesar lo que se había negado a decir, librarse de lo que ostentosamente simulaba ser. La reedición en otro momento, en otro lugar es también uno de tales dobles: ni completa simulación ni completa identidad.

Grande es la tentación, para quien escribe el libro, de imponer su ley a toda esa profusión de simulacros, de prescribirles una forma, de darles una identidad, de imponerles una marca que dé a todos cierto valor constante. «Yo soy el autor: mirad mi rostro o mi perfil; esto es a lo que deben parecerse todas esas figuras calcadas que van a circular con mi nombre; aquellas que se le aparten no valdrán nada; y es por su grado de parecido como podréis juzgar del valor de las demás. Yo soy el nombre, la ley, el alma, el secreto, el equilibrio de todos esos dobles míos». Así se escribe el prólogo, primer acto por el cual empieza a establecerse la monarquía del autor, declaración de tiranía: mi intención debe ser vuestro precepto, plegaréis vuestra lectura, vuestros análisis, vuestras críticas, a lo que yo he querido hacer. Comprended bien mi modestia: cuando hablo de los límites de mi empresa, mi intención es reducir vuestra libertad; y si proclamo mi convicción de no haber estado a la altura de mi tarea, es porque no quiero dejaros el privilegio de oponer a mi libro el fantasma de otro, muy cercano a él, pero más bello. Yo soy el monarca de las cosas que he dicho y ejerzo sobre ellas un imperio eminente: el de mi intención y el del sentido que he deseado darles.
[Historia de la locura en la época clásica, 1961]



viernes, 12 de septiembre de 2014

a Jorge Luis Borges


Leer a Borges fue algo posterior a Cortázar, si bien también fue durante los años de Cedart cuando me enviaron a leerlo, durante y después de los años escolares me interesé en sus textos. Aún hoy lo leo a cuentagotas porque sus textos son abundantemente creativos, llenos de detalles que engrandecen su creación, lo leo a sorbos porque sus textos poseen mucho contenido. No es inusual que tras leer un texto mis pensamientos se conviertan en un enjambre exitado que percibe gran cantidad de lineas que emergen desde la historia principal. En Borges el universo se construye prácticamente por sí mismo, la complejidad de sus ideas está implícita en la narración, en la construcción de la historia y el discurrir de la trama. Hay un gran trasfondo (como menciona Ayn Rand) en sus textos, que construyen el contexto de cada historia, Borges es un arquitecto asombroso no sólo de historias sino de los universos donde ellas necesitan tener lugar. Aunque resulta un misterio para mi es si ese universo es uno solo, o dedicó varios universos para el conjunto de sus textos.

De él pensé subir un texto en prosa, pero además de ser largos poseen mucha información por lo que resultaría en una densa publicación, en cambio consideré un poco de su poesía que logra ser jovial, profunda y ocurrente.


El golem

Si (como afirma el griego en el Cratilo)
el nombre es arquetipo de la cosa
en las letras de 'rosa' está la rosa
y todo el Nilo en la palabra 'Nilo'.

Y, hecho de consonantes y vocales,
habrá un terrible Nombre, que la esencia
cifre de Dios y que la Omnipotencia
guarde en letras y sílabas cabales.

Adán y las estrellas lo supieron
en el Jardín. La herrumbre del pecado
(dicen los cabalistas) lo ha borrado
y las generaciones lo perdieron.

Los artificios y el candor del hombre
no tienen fin. Sabemos que hubo un día
en que el pueblo de Dios buscaba el Nombre
en las vigilias de la judería.

No a la manera de otras que una vaga
sombra insinúan en la vaga historia,
aún está verde y viva la memoria
de Judá León, que era rabino en Praga.

Sediento de saber lo que Dios sabe,
Judá León se dio a permutaciones
de letras y a complejas variaciones
y al fin pronunció el Nombre que es la Clave,

la Puerta, el Eco, el Huésped y el Palacio,
sobre un muñeco que con torpes manos
labró, para enseñarle los arcanos
de las Letras, del Tiempo y del Espacio.

El simulacro alzó los soñolientos
párpados y vio formas y colores
que no entendió, perdidos en rumores
y ensayó temerosos movimientos.

Gradualmente se vio (como nosotros)
aprisionado en esta red sonora
de Antes, Después, Ayer, Mientras, Ahora,
Derecha, Izquierda, Yo, Tú, Aquellos, Otros.

(El cabalista que ofició de numen
a la vasta criatura apodó Golem;
estas verdades las refiere Scholem
en un docto lugar de su volumen.)

El rabí le explicaba el universo
"esto es mi pie; esto el tuyo, esto la soga."
y logró, al cabo de años, que el perverso
barriera bien o mal la sinagoga.

Tal vez hubo un error en la grafía
o en la articulación del Sacro Nombre;
a pesar de tan alta hechicería,
no aprendió a hablar el aprendiz de hombre.

Sus ojos, menos de hombre que de perro
y harto menos de perro que de cosa,
seguían al rabí por la dudosa
penumbra de las piezas del encierro.

Algo anormal y tosco hubo en el Golem,
ya que a su paso el gato del rabino
se escondía. (Ese gato no está en Scholem
pero, a través del tiempo, lo adivino.)

Elevando a su Dios manos filiales,
las devociones de su Dios copiaba
o, estúpido y sonriente, se ahuecaba
en cóncavas zalemas orientales.

El rabí lo miraba con ternura
y con algún horror. '¿Cómo' (se dijo)
'pude engendrar este penoso hijo
y la inacción dejé, que es la cordura?'

'¿Por qué di en agregar a la infinita
serie un símbolo más? ¿Por qué a la vana
madeja que en lo eterno se devana,
di otra causa, otro efecto y otra cuita?'

En la hora de angustia y de luz vaga,
en su Golem los ojos detenía.
¿Quién nos dirá las cosas que sentía
Dios, al mirar a su rabino en Praga?

{...en voz de Borges}


Un sueño racional
Cada texto de Borges es como tener un sueño, es un evento que escapa de nuestro control, su texto, su historia es un frenesí sensorial de imágenes, emociones e ideas que se desglosan simultaneamente (y es difícil explicitarlo de una sola vez una vez despiertas), es algo que nos maravilla aún en su sencillez por todo lo que implica, los textos de Borges, así como los sueños son grandes por todo lo que es capaz de significar. En particular Borges es como un sueño impregnado de racionalidad, es incontrolable, indomable e inesperado pero en sus textos todo es posible y todo es coherente, porque son una estructura lógica, racional y compleja de la que percibimos sólo un extracto a través del cual podemos entrever el sistema entero.

Borges también fue entrevistado por Soler (me parece que varios años antes), tal emisión es un gran extracto (aunque breve) del pensamiento que impregna sus textos. Borges es una biblioteca en sí mismo, en mi interpretación, el texto de la biblioteca de Babel hace alusión a su propiamente (tal vez también a las neuronas), que conforme perdió la vista se convirtió en un espacio enclaustrado de textos, saberes e ideas catalogados de memoria pero no olvidados nunca.

martes, 9 de septiembre de 2014

a Julio Cortázar


Cortázar fue uno de los autores que me dejó el paso por el Cedart. En su momento, por ser deber, lo leí con poco entusiasmo y fue más tarde cuando retomando a los cronopios y famas, a algunos fragmentos de Rayuela (1963), la entrevista con Soler, que sencillamente me encontré seducido por todo lo que lo conforma su personalidad.


Cortázar es magia, independientemente de las valoraciones literarias, los críticos o los legos, él es el ejemplo de la realidad mágica. Su visión del mundo, impregnada de ritmo (así como su voz franco-argentina), impregnada de detalles y gestos que son comunes pero no ordinarios son lo que en cada ocasión me encanta cuando leo un texto suyo.
Tal vez, muy inspirado en sus estilos, mis textos siguen a veces esa tendencia, finalmente la facultad de sorprender y maravillar con lo ordinario a través de transmutarlo en algo insospechado es lo que me entusiasma.
Creo que para ilustrar un poco sobre Cortázar no basta un texto, habría muchos que compartir, pero opté por este, una melodía sensual, poética y de signos, un fragmento de su novela Rayuela (que desde hace años tengo en el librero pero aún no dispongo para leer). 


Capítulo 7
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.




Café y pastel
A Cortázar hay que leerlo como se bebe café y pastel. Al café hay que beberlo mientras esté caliente pero no si te quema la boca, el pastel se come frío pero no congelado, es decir, al leer a Cortázar necesitas tener cierta temperatura, entendida como humor, algo intermedio entre los extremos de la vida. No lo consumes en cualquier momento o lugar, es un evento que se prepara, es un momento que requiere si sitio y situación para realizarlo. Cortázar es algo que se prepara, te dejas seducir, te dejas encontrar por sus palabras y lo disfrutas con paciencia, bocado a bocado, es un ritual que se desarrolla con cierta brevedad. Cortázar es como pastel y café, un momento que tiene lugar y tiempo definidos, no se le puede extender más de lo necesario, no se le puede extraer de sus condiciones de realización ni sus condiciones de preparación, un acto que se comparte o se realiza en privado con el mismo placer.

Para acompañar al texto, creo que viene bien la entrevista que tanto me gusta, algunas de sus percepciones y sentires verbalizados como sólo él podría, uno de los motivos que me hacen encantarme de su trabajo y de su estilo además de la modulación de su voz, prácticamente hipnótica.


miércoles, 3 de septiembre de 2014

Freestyle Bane - Auralnauts

Me encanta este mes. Podría escribir bastante sobre este vídeo, o la película, o lo que sea, pero hoy sólo quiero que disfruten. Just enjoy it.


viernes, 29 de agosto de 2014

Lover's spit - Broken Social Scene


La magia de escribir es que  las cosas se vuelven menos reales para quien escribe y más reales para quien lee. Todos ganamos.

martes, 19 de agosto de 2014

Kevin Smith vs Dogma

Creo haber descubierto las presentaciones de Kevin Smith con su relato sobre el guión de Superman Lives, película que no tuvo oportunidad de llegar a camaras. Sin conocer ni haber visto sus películas, sencillamente es genial.

martes, 12 de agosto de 2014

Misticismo, Sexo y Leonardo

Comencé a verla por dos razones: DaVinci y David S. Goyer. ¿Quiénes? te preguntas. Bueno pues uno es un brillante pensador e innovador que ha inspirado a lo largo de la historia a muchos otros creadores y pensadores, un icono del genio, el emprendedor y claro del soñador. Ah ¿a él ya lo reconoces, dices? Goyer es el co-guionista de la trilogía del Caballero Oscuro (2005-2012), de Christopher Nolan, tal vez eso ya te suene. Tal vez estoy te agrade más, Dark City (1998), Jumper (2008)...
Así que me pongo a ver la serie desde su estreno, continuo luego en las intermitencias de Internet, me parece genial, una mirada brillante a la mente de un genio, aunque parece que de alguna extraña forma la Florencia renacentista fue invadida por mercaderes que conocen la mezclilla... y debe ser una moda de los Medici que todas las chamarras sean de cuero, y Lorenzo es como tres tallas más enorme, esto... en realidad no se parece mucho a la Florencia renacentista... Pero qué más da.

Tenemos razones para pensar que él era capaz de
realizar el paso de la muerte...
Porque finalmente lo que consumo es una ficción con la receta de las series interesantes del día de hoy, buenos desnudos, buena acción, buena conspiración, algo de misterio y la sustancia X (incluye algo de sexo). Y baam, tenemos una interesante serie sobre un personaje cuya inteligencia se proyecta en ilustraciones al grafito en movimiento mientras disfrutamos un slow motion para que luego, nuestro hiperactivo y homo... ah no, perdón, 'curioso' protagonista vaya de un lado a otro de la pantalla para construir su siguiente invención en algunos minutos (WTF). Pero ningún genio puede solo andar por la vida construyendo cosas por ocio, eso es tan griego... (aunque la serie tiene muchos otros puntos griegos), no no, hace falta un misterio, digamos, algo que rosa entre lo mágico y lo tecnológico. Claro ya veo a Goyer entre todo este asunto.
Termina la primera temporada, estoy bastante satisfecho, quedé bien anclado; claro que no es ni de cerca DaVinci, para eso están los documentales italianos.

***
Terminé la nueva temporada de DaVinci's Demons. Hay algunas cosas que saltan, descubrir la teoría heliocéntrica mientras descubres una tierra inexplorada lidiando con un motín a tus espaldas... ¿no es algo exagerado? No no, es Leonardo DaVinci. Ah ok... y ¿aprender la lengua nativa (que nada más se pasan balbuceando) en medio día, observando a sus captores? Pues es que es Leonardo, sabes. Claro, claro... Igual no soy un experto pero ¿el macuahuitl no era más bien un arma mexica? No, que va. es que es Leonardo DaVinci. ...oquei...
Pues sí parece que muchas de las referencias están mal o son demasiado exageradas, pero finalmente es una ficción ¿no? También cuenta con algunas muestras de violencia y sadismo gratuitas. Tras la segunda mitad de esta segunda temporada ya vi suficientes vaginas y senos durante cada capítulo sin falta para darme cuenta de que es una serie de tendencia sensacionalista. Más tarde me entero de que Goyer ya no estuvo involucrado en el guión, vaya no sé si salió peor o me gusta más.
Pero bueno, ¿a quién no le mueve el morbo esta serie? ¿a quien no le encanta todo el misterio y los viajes místicos? ¿a quién no le gusta ver un sexy DaVinci resolviendo acertijos entre viajes astrales por el tiempo-espacio o seduciendo damas poderosas o letales, indígenas (digo, mestizas norte americanas más californianas que un comediante judío) en Machupichu, o salvando al mundo de las fuerzas del mal?

***

sábado, 9 de agosto de 2014

Only god drives


En realidad no conocía al director ni tenía alguna idea previa de sus trabajo cuando me encontré con Drive (2011), fue más bien así como una curiosidad que te encuentras comprando películas, me dejó tan buen sabor de boca que cuando me enteré de su siguiente película, Only god forgives (2013), no podía esperar a que llegara a los anaqueles (y como alcanzó cierta popularidad), pude verla en la cinetéca. Así conocí a Nicolas Winding Refn.


El Wu wei de Widing Refn
Ambas películas son como relojes, combinan su ritmo y tono con un bello diseño, con una elegante presentación. Tal vez suene como a publicidad de relojería, pero les sorprenderá cuan preciso resulta, Widing Refn tiene una gran capacidad para conjurar música e imagenes, ya sea en combinación o contraste, sus escenas tienen la facultad de levantar nuestras reacciones. Inicialmente tiene una habilidosa forma de capturar nuestra atención, suavemente captará nuestros ojos (como Ryan Gosling, no es gratuito que sea el protagonista en ambas) con escenarios y hechos pacientes pero detallados, luego a través de esos mismos detalles nos dejará intrigados.
Inicialmente estaba convencido de que las dos películas plantean diferentes formas de un mismo concepto, pero después de enfrentarme a escribirlo me he dado cuenta de que no es cierto. Si bien ambas plantean el mismo concepto, al cual podría referirme a la dualidad, el bien y el mal o el Yin y el Yang, dos fuerzas constantes que crean el movimiento, el Wu Wei, consecuencia directa de su relación. Es sobre esta relación, sobre el movimiento sobre lo que hablaran ambas.

Drive muestra la dualidad en el personaje del conductor (the driver, como aparece en los créditos), un actuante de gran brutalidad así como de sutileza, una entidad que se contrasta a si misma en sus actos, lo cual lo lleva más allá del ser ordinario, figura así una forma de héroe más allá del bien y del mal, que dentro de sí contiene ambos y los usa a cada cual en el momento apropiado, por ello su actitud es siempre dominante, segura, eterna. Este personaje tan complejo al interior, escapa de algún pasado (el cual es un completo misterio) resulta profundamente seducido por una joven y su hijo en los ángeles. Una vertiginosa serie de acontecimientos contrae todos los personajes al mismo punto y obliga al conductor a manifestar su fluctuante esencia, tanto la que atemoriza como la que enternece. Esta dualidad interior en el conductor será lo que permita el equilibrio en la vida de todos las personas.

En Only god forgives también se habla sobre una dualidad, esta vez es la dualidad exterior, dos formas de acontecer los hechos del mundo, las dos fuerzas en acción son representadas por los personajes de Chang y Cristal (la madre de Julian y Billy) quienes son literalmente el Ying y el Yang, una fuerza de razón y justicia frente a una de emoción y control respectivamente.
Los hijos de Cristal, representan los medios a través del cuál ella se manifiesta, de la misma manera que los policías que siempre acompañan a Chang, si bien las dos fuerzas fluctúan en la ciudad inmersos en alguna forma de armonía, en el momento en que una trasgrede el espacio de la otra (a través de los actos de Billy) se poner en marcha una confrontación en la cual Julian pasrá de un lado a otro. Julian es alguien que lucha porque cree que debe y al hacerlo se tiene que reformular su propia esencia, él es sólo una parte de la dualidad que crea el movimiento, mientras el conductor es alguien que actúa porque sabe que debe, en él habita el movimiento entero.

Aún me queda mucho por considerar y tendré que darle un vistazo nuevamente a estas películas cuando tenga ideas más claras sobre el pensamiento asiático, finalmente Winding Refn parece tener un particular fetichismo por mostrar cabezas destrozadas durante sus películas.


martes, 5 de agosto de 2014

miércoles, 23 de julio de 2014

a Thelma Nava

No soy muy dado a las poesías, pero cuando caigo en una... esta ocasión caí en Thelma Nava, no porque la reconozca y sepa algo de ella, sólo porque tuve hace tiempo una profesora llamada Thelma, así son mis días, casuales y causales. si bien el material completo está en  Material de Lectura, hay dos textos que quiero presentarles personalmente.
***

MUJER INCONVENIENTE

Definitivamente no, señora mía,
usted no es la mujer que conviene a su marido.
Carece de imaginación
utiliza el gastado lenguaje de las mujeres de nuestros 
    abuelos.
Alterna las visitas a los supermercados con las telenovelas
y espera con la crema puesta la cuota semanaria del
    amor.
Y, sobre todo,
usted no sería capaz de compartir a su marido
como lo hago yo
tranquila y resignadamente con usted.



EN MÉXICO, DONDE TAMPOCO TU FUEGO PODRÁ EXTINGUIRSE

al Comandante Ernesto Che Guevara

Será porque hoy tu fotografía junto a mí
es una lámpara de fuego
y ha venido un poeta de España que persigue
tus pasos por la calle de Nápoles de la ciudad
    de México.
Será porque duermes entre peces de tierra
y no hay una paloma sobre tu pecho
y tu espalda se ha quedado en silencio.
Porque estás un poco más cerca de nosotros
y una rosa de estaño aparece desnuda entre tus manos.
Será porque no tengo tu mancuernilla derecha
ni fui la maestra que habló contigo
a la que corregiste los acentos
en la pequeña escuela de Camiri.

Yo sólo soy una mujer que tiembla cuando dice

    tu nombre.

Hace tiempo, en la eras de Myspace, hice lo mismo con un texto de Salomón Villaseñor en Medialuz e incluso tuve el honor de recibir un mensaje de él mismo al encontrarse con su texto en mi espacio... pero perdí el texto... y aquél libro lo devolví, oh sí, porque también sé ser un idiota.

miércoles, 9 de julio de 2014

Asco y Antojo. Un asesino en serie.


Varios meses atrás cuando recién me adentré en los capítulos de la serie de Hannibal que novedosa y discreta se colocó entre mis intereses de Internet, escribí brevemente sobre ella. Existen varios cambios de ideas entre ese primer momento (mi primer entusiasmo también) y el momento actual ya terminada la segunda temporada.
Lo primero que noté al iniciar los capítulos fue que están drigidos al lado oscuro de Will Graham y su manera de entrar a la mente del asesino, no piensen mal, es justo el eje de la novela Red Dragon (1981). Figurando perfectamente el miedo del protagonista de descubrirse igual que los criminales a quienes persigue, el mal necesario, el genio sociópata que reside muy dentro de él; la serie aborda la trama desde unos pasos antes, momento en el que ni siquiera Will sabe que lo teme sino que comienza a descubrirlo, también es una precuela al descubrimiento de la naturaleza del doctor Lecter, y la novela Red Dragon para el caso, hacia allá nos dirige la trama aún.
La serie nos presenta los dos lados de la moneda que había mencionado en el post pasado1, y los presente en dos rostros que conocimos a través de los años (por la novela y las películas), pero a partir de un momento que nos había sido vetado: la confrontación de las dos naturalezas, el punto en que se diferencian y se mimetizan. Por tal motivo Hannibal Lecter funge durante los capítulos como un detective y Will Graham es atormentado por una sombra oscura, una naturaleza (una criatura salvaje cornamentada) a la que le teme.


Sin embargo la historia, al final de la segunda temporada, deja muy en claro que no pretende ser ni una precuela a la trilogía ni una nueva adaptación extendida. Los personajes son reformulados en una nueva (presumiblemente actualizada) y torcida forma (Freddie Lounds cambia de género, los Verger podrían haber sido modelos de pasarela), algunos de los momentos icónicos del Dragón Rojo comienzan a tener lugar en una nueva y distinta versión-interpretación de la historia de Hannibal.
Mi primer impresión fue que estaba ante un trabajo magnífico, una gran producción que figuraba fielmente el espíritu del personaje, la danza entre la locura y la razón, el crimen y la justicia, presentado con una elegancia incomparable. Al terminar los primeros 13 capítulos (noten la constante provocación de la serie a los tabúes) me di cuenta de que la serie era algo más ambiciosa, pretendía juguetear un poco más antes de llegar hasta el Dragón Rojo.
Esta versión de Hannibal se autentifica por si sola desde su diseño. Al igual que en los platillos gourmet, degustamos en varios niveles la trama: la presentación, sea por composición o elegancia, que encontramos en la composición de cada capítulo; todos los atuendos de los personajes, las escenografías, la comoposición del color en cada momento y los planos que se exploran al narrar esta historia. De igual forma que el asesino y el detective como figuras literarias y argumentales de la ficción convergen en una dualidad como una misma entidad durante la serie, la delicia y el grotesco convergen en la serie de Hannibal haciéndose prácticamente indistinguibles. En varias ocasiones nos presentaran una suculenta preparación grastonómica y nos preguntaremos si la delicia que observamos fue un ser humano (en algún otro momento será una certeza, pero igual salivaremos).
El diseño de las visiones de Will así como su proyección mental para recrear las escenas del crimen también tiene su lugar en el banquete, toca otros más de nuestros sentidos (ya los romanos se preocupaban por estimular todos los sentidos en un banquete, ahora podemos considerar que nuestro intelecto también participa) para esta composición que, como leímos en la trilogía, rasga los preceptos de la estética, de la moral y de la lógica, reformulándolos. Por una parte me he entusiasmado mucho al ir encontrando una serie seductora, aún en sus momentos más siniestros, probablemente porque la historia torció hacia temas como el control, la cordura y la ética. Foucault gozaría esta serie, seguramente.

Me entusiasma la serie, por su bien pensada manufactura, hasta ahora no había encontrado una buena adaptación a la historia de Hannibal, aparte del accidental Silencio de los inocentes (1991)2, la única (en mi opinión) que se hizo con entera sinceridad y lealtad al discurso de la trilogía. Si bien, Hannibal (2001) es un gran trabajo en su conjunto (las imágenes, la música, las actuaciones), no preserva la esencia, ni de la novela ni de su antecesora. La novela Hannibal Rising así como su adaptación ni siquiera tienen mi mención, la primera es más una respuesta a la demanda de los lectores y productores, la segunda es un compromiso por interés bien cumplido.
Hannibal ha cambiado la manera en que se percibe la naturaleza humana, la idea emergida de la novela ahora se ha encarnado en la serie en su nueva y propia generación; resulta en efecto, la progenie de un personaje que se robó nuestros corazones (y probablemente se lo comió) durante el siglo pasado y ahora encarna indudablemente la herencia de su progenitor. Ya sea en los libros o los episodios, estos dos rostros de Hannibal han resultado ser todo un deleite.



1 Sí ya sé, pero sólo fueron dos semanas (o algo así).
2 Perdona Ridley Scott, perdona Hans Zimmer; fue muy buena pero no fue Hannibal.

jueves, 3 de julio de 2014

Man of steel (Hans's original skectchbook) - Hans Zimmer

Una de sus composiciones mejor logradas, plena, Zimmer tiene una gran habilidad con las texturas, con todos los matices que requiere para acompañar cada historia y escena. Podrán decir que a veces no suena original de un soundtrack a otro, pienso igual, pero se supera a sí mismo constantemente, este soundtrack es una de esas pruebas.

domingo, 29 de junio de 2014

One - Harry Nilsson

Este es un detalle derivado del Soundtrack de Magnolia (ver Save me de Aimee Mann), que ya sé que puede ser algo soso cuando escuchas Everybody's Talikn' o Whitout you, ¿que no te suenan conocidas? A mi tampoco hasta hace unas horas acabo de enterarme como se llamaban esas canciones de la radio que solo me hacían sentir melancólicamente vintage. Pero ¿qué tal Jump into the fire o Early in the morning? Ahora se siente mejor... yeah.

 

lunes, 23 de junio de 2014

Asco y Antojo. Symphaty for the devil.


El 14 de febrero de 1991, el arribo de la película Silence of the lambs, trajo al público una nueva, o podríamos asegurar inusitada perspectiva sobre la figura del asesino serial, en general de toda personificación que trasgrede uno de los tabúes de la humanidad, la muerte. Antes de esta historia la figura del asesino era ejemplificada con historias como Psycho (1959) o In cold blood (1966), perfiles que ilustraban al asesino como alguien inestable y enfermo. En ellas la respuesta a los actos del asesino era se inclinaba hacia la locura, la degradación de la razón. Foucault les daría algunas bofetadas.
Desde entonces las cosas han cambiado un poco, primero el demente segador de vidas, es visto como alguien o un estado (un algo) que podríamos comprender si le encontramos su marco de referencia, es decir si podemos ponernos en su lugar, ya sea racionalmente perceptivamente, ideológicamente. Tenemos curiosidad por la lógica del mundo que el serial-killer puede ver y nosotros no.


Para mí, el gran cambio sucedió a la llegada de Silence of the lambs, aunque otras películas (como las que mencioné antes) ya habían aclimatado al público e introducido muchos rasgos del fenómeno que es el asesino serial. Las novelas de Harris1 no abrían llegado con tal notoriedad a las librerías si el público no estuviera preparado para recibirle. Patrick Süskind con Das Parfum, die Geschichte eines Mörders (1985), es la muestra de dicha situación ya que narra una perspectiva del asesino sin el tabú o el morbo e irónicamente es adaptada hasta Perfume: the story of a Murderer (2006), bastante tiempo después de que la saga fílmica de Hannibal, continuada con Hannibal (2001) y Red Dragon (2002) se realizaran y consolidaran como películas eminentes dentro del género; aun así la curiosidad por el origen del Demente (y/o Genio) invoca más tarde la adaptación del Perfume así como Hannibal Rinsing (2007) por algo así como un compromiso con el público. Similar sucedió con Manhauter (1986), la primera adaptación de Red Dragon, que no alcanzó el éxito esperado y casi evita que llegara el Silencio de los inocentes a la pantalla.
Querría el destino, o la mano colectiva e invisible de la humanidad, que bajo condiciones caso astrológicas2 logró llevarse a la pantalla, con bajo presupuesto, con un equipo que apostó a los detalles de los elementos que la conforman.
A partir de entonces el cine da un salto hacia la empatía con el asesino a través del asesinato, ya no es sólo el suspenso (muy bien trabajado por Hitchcock en sus filmes), se trata de una curiosidad muy humana de la que el público está obteniendo una respuesta sobre sí misma muy profundamente enraizada en los actos sociales.
Pero este asesino postulado desde Thomas Harris rompe con la tendencia del asesino enfermo, del loco3; el logro de Harris es que Hannibal Lecter, no es el demente ni en la novela ni de la película, si no que él es sustraído de ese lado de la dualidad para participar de la trama como el genio. Pero este plot twist resultó en algo inesperado, encontrar que el genio y el ‘demente’ son dos caras de la misma moneda.


El otro precedente que no se puede dejar de mencionar en el perfil de este tipo de historias y este tipo de personajes es la herencia de Conan Doyle4 entre 1887 y 1926 con el perfil del detective, figura que ya venía construyéndose desde Auguste Dupin de Edgar Allan Poe esta moda que desde la década pasada ha tenido un nuevo auge, formula variaciones, derivaciones, sombras que buscan emular el perfil de un hombre racionalmente superior5  el éxito de House M.D. (2004-2012), el doctor basado en el doctor en que se basó Doyle, se volvió un estandarte del perfil detectivesco6 (que por más que muchos insistan, no son similares.
La figura del Detective no queda solo en la tendencia, la heredad que formuló, sino en todas sus reencarnaciones, prácticamente innumerables, caso singular es la retro alimentación del propio canon, el Detective se reformula a través de las variaciones que él provocó; (en aras del éxito de Dr House) tenemos como resultado Sherlock Holmes (2009), SH: A Game of Shadows (2011) de Guy Ritchie y recientemente a Sherlock7 (2010-) de la BBC, perfiles que distan del canon, recordando más al médico del siglo XXI que al detective del siglo XIX, conservan la médula y tratan de reformularlo, pero crean a otro personaje. Afortunadamente los textos no han desaparecido en la historia y podemos remitirnos a ellos de primera mano (salvando a veces los precipicios de las traducciones) al perfil original.
La aspiración en el fondo de todo esto es emular al Genio, porque el ser humano siempre aspira a más en su camino a convertirse en el Superhombre, el Übermensch (sea lo que sea, ya que en algún momento existe más en la consciencia colectiva que en el referente original); lo inestable, introspectivo, incisivo, egoísta, es perdonable al encontrarse en la más allá del ser humano, que no necesariamente es bueno o malo porque es desconocido.
Sin que lo notemos el perfil del demente se empalma con el del genio, estamos compartiendo el terreno con el sociópata; esto se muestra de manera sutil no lo dicen explícitamente en principio, verbalizarlo es algo reciente; el genio rosa la cordura del demente algo que estableció Thomas Harris desde la primera novela, la genialidad desde esta perspectiva, puede tener formas escalofriantes u orígenes siniestros y esto es lo que la industria ha explotado en muchas versiones tanto del asesino serial como del genio mental.
La figura del asesino con todo lo que implica y el público han pasado por todo un coqueteo con anterioridad y ellas ha ido cediendo ante su seducción o ha encontrado en él lo que estaba buscando, ya sea porque ha descubierto la figura a la que aspira ser o porque inevitablemente el humano tiende hacia lo irracional. ¿Qué diría Foucault?



1 La trilogía. Red Dragon 1981, Sillence of the lambs 1988, Hannibal 1999.
2 Silence of the lambs se adapta bajo la productora Orion y el elenco final, una convergencia de luminarias ahora, es prácticamente accidental.
3 Una figura que ya desde Foucault sabemos que no se incluye dentro de la sociedad, es periférico y es rechazado, curiosamente no es excluido sino solo apartado porque sigue representando un foco de interés. Sería todo un tema de discusión sólo este punto.
4 El perro de los Baskerville / The Hound of the Baskervilles 1901, el mejor ejemplo del método científico y mi principal recomendación para leer al respecto.
5 Hay que considerar que durante el siglo XIX la razón seguía siendo la virtud del ser humano frente a todo el universo.
6 Se desprenden muchas emisiones: Law & Order (algunas de sus variaciones), Criminal Minds (2005-), The Mentalist (2008-), Lie to me (2009-2011), White Collar (2009-), Elementary (2012-) Davinci’s Demons (2013-); derivaciones más penosas Bones (2005-) (y su medio-hermano que murió solo) The Finder (2012-) y aún más penosas: Shark (2006-2008), Nurse Jakie (2009-), Harry’s Law (2011-).
7 Que si bien tampoco es el Sherlock de Doyle, es ampliamente recomendable por su propia originalidad, si podríamos llamarle así.

jueves, 19 de junio de 2014

Oldboy



1996-1998, 2003 y 2013
Acabo de terminar de ver la versión de Spike Lee, el primer pensamiento que tengo es que de no ser por la versión de Park Chan-wook1 esta sería una gran película. Pero eso no sucedió. En este universo Spike Lee llegó unos diez años tarde y buscó tomar lo mejor de las dos versiones anteriores para hacer, lo que en alguna nota al respecto leí, la adaptación que el manga se merece. Y es que Park Chan-wook logró impactarnos con su versión en el nubil año del 2003, fue tan buena su versión de la historia que era el tipo de trama que un amigo o amiga te contaban en el autobús en susurro y a la expectativa de la mirada indiscreta de viejitas y señoras decentes que se suben en esa ruta.
En esa ocasión mi compañera de susurros no recordaba el nombre de la película, sólo sabía que era oriental, y como suele suceder cuando eres un puber y dices algo como: 'después te lo paso', lo olvidamos. Después una noche estás viendo tranquilamente la televisión y descubres una peli que comienza de una manera extraña, pero la trama te va atrapando, te quedas y la historia te engancha, te impacta, te impacta más, Park Chan-wook hace un asombroso trabajo invocando la empatía del espectador, una gran construcción de partes: visual, actoral, dramático... Al terminar la película recuerdo que alguien ya me había contado esta historia. Aún así es genial.
No me entero de que es un manga hasta varios años después cuando leo en una nota que están realizando una adaptación americana. Spike Lee. Entonces la busco con mis proveedores de cómics, novelas gráficas y manga de cabecera, y por supuesto que lo tienen. Lo leo, paso algunos días de desesperación, intriga y dolores de cabeza, la incertidumbre de esta historia te mata lentamente y al termino del 8vo volumen siento que han asesinado impunemente una parte de mis sentimientos. El extraño manga cumple con su amenaza inicialmente hecha, te sientes tan desdichado como Gotō y no hay ningún consuelo al final. Después de terminar el manga, sentir un tremendo vacío con la conclusión de la historia y taparme bien con las cobijas en una fría noche de enero, estoy listo para el día del estreno de la versión americana.  

 

オールド・ボーイ, Ōrudo Bōi
Ahora que he leído parte del Harakure tiene algo más de sentido, la rencilla entre Gotō y Kakinuma tiene más las formalidades y declarativas de la riña de samurai, o como diríamos en occidente, una pelea de caballeros. Que no tiene nada que ver con arrojarse a las pasiones y los puños impulsivamente sino al ímpetu. Se valoran más los actos, las resoluciones que la reflexión de los problemas pero al mismo tiempo se condena la negligencia, un guerrero correcto y honorable considera todas las posibilidades antes de atacar. Desde esa ideología, el manga presenta una batalla de dos samurai en pleno siglo XX, una pelea declarada de intelectos, y no plagada de engaños y trampas (como en otro tipo de batallas), aunque hay un gran misterio detrás de esta historia. Los enemigos se guardan un respeto, casi la mitad de la historia se encuentran personalmente y debaten. Hay violencia, sí, pero la violencia es un medio y no la manera en que combaten. Hay sexo sí, pero el sexo es una forma de controlar el ímpetu antes de continuar el enfrentamiento, una forma de control benéfica y también perjudicial, en algún punto de la historia es un ataque discreto. Cabe mencionar que el Harakure tiene tendencia machista2, no misógina pero es claramente un libro de conocimientos dirigido a los hombres. 
La versión americana llegó tarde aquí, casi un año después, como tenía varias cosas a qué prestarles atención no me preocupé. De hecho aún no se estrena acá, es más fácil encontrarla en Internet. Spike Lee retoma muchos elementos de Park Chan-wook, cosas que se volvieron icónicas supongo, pero ¿para qué? Se habrá vuelto fan de la versión coreana, supongo. La nueva versión no aporta NADA nuevo a la historia. Sólo se limita a combinar la trama tan intrigante del manga y a reformular el estilo y la contundencia de la adaptación coreana, pero sin la energía y la transparente actuación de Choi Min-sik, para empezar.
Aunque Samuel L. Jackson hace bien su trabajo, Josh Brolin mantiene su personaje toda la peli con gran talento, el ultimo giro que ya todos conocemos sobre la acompañante del protagonista, no se compara y no alcanza la intensidad que Park le da en su película, probablemente porque esto es todo parte de su versión de Oldboy, y después de todo Park sabía lo que hacía, no quería hacer una adaptación si no derivar una historia a partir de un manga. Y tuvo mucho éxito al hacerlo.
Spike Lee habría hecho una gran película si Park no hubiera nacido o si se hubiera dedicado a la ortodoncia o la medicina. Por otro lado, que Spike Lee hubiera podido crear ese film sin la película de Park es otro asunto del que carezco de datos para inferir una opinión. De una u otra forma, aún me sigo quedando con el final de la versión de Park Chan-wook. 




1. No estaba muy seguro de cómo escribir su nombre, en coreano el apellido va antes, en español va primero el nombre, wikipedia en inglés respeta el orden coreano, la pagina en español no... al menos ahora sé cuál es su apellido.

2. Aún debo terminar de leerlo. Hasta el momento no he leído ninguna especificación sobre las mujeres en la vida de los samurai. Ya saben que leo lento, así que, aguantenme.

jueves, 12 de junio de 2014

a Paco Ignacio Taibo I

Hay que decir que no se puede leer invicto a Taibo, ya sea porque lo confundes con su hijo o porque sus historias te mueven algo. Es uno de esos autores con los que he tenido pocas palabras, sin embargo, te dejan sintiendo algo que no sabes muy bien como definir ¿simpatía? ¿agrado? ¿concordancia? complicidad... no importa.
***

ESTÁN LLAMANDO A LA PUERTA 
La policía sabe que es policía, sabe que tiene el poder, sabe ejercerlo, sabe que las puertas se le tienen que abrir y que al otro lado de cada puerta hay un rostro desencajado que intenta; inútilmente, reconstruir la calma. 
La policía no usa nunca el timbre, aun cuando lo haya y esté funcionando. 
La policía estrella el puño contra la tabla y espera que la tabla no caiga al suelo; pero lo que se cae, al otro lado, es el corazón y el pulso, y las rodillas. Hasta los calcetines de los muchachos se caen al otro lado, cuando se estrella el puño del policía. 
Por todo esto, los perseguidos nos acostumbramos a llamar a la puerta con un toquecito liviano, con un suave rasguño, con un repiqueteo de dedos. 
Con el puño, jamás. 
Por todo esto, que muchos de ustedes comprenderán de inmediato, mi familia, al igual que miles de perso-nas, llamamos siempre a la puerta con amor. 
(Para aclarar las aguas del olvido, 
úcar, Madrid, 1982)

UNA MUERTE EN LA ACRACIA

Rogelio el Zapatero olía a tabaco y a papel viejo, tam-bién a esa cola pegajosa, color de miel, muy espesa, que guardaba en un bote dentro del cual se hundía, siempre, una astilla que usaba de cuchara. Sobre la camisa desabotonada, usaba Rogelio un chaleco muy raído, que había pertenecido a un traje color vino y en un bolsillo, pequeño, del tal chaleco guardaba una caja de cerillas de madera y la punta de un lápiz de tinta que metía en la boca, y lamía con la lengua, antes de anotar algo en el dorso de un sobre ya bastante amola-do. La lengua de Rogelio el Zapatero era azul en la punta, por causa del lápiz de tinta, y sonrosada en todo el resto de su extensión, ya que era hombre sano, que si fumaba bastante, no bebía sino sidra o vino con agua o con sifón. Además, y por un cierto tiempo fue vegetariano y si abandonó tal disciplina fue a causa de una reflexión nocturna durante la cual se dijo que eran los burgueses los que impedían que los obreros comie-ran carne y no parecía razonable unirse a los burgue-ses en ese empeño.
Rogelio el Zapatero se había casado y tenía tres hijos y dos sobrinos recogidos; la mujer de Rogelio lo con-templaba entre absorta y condescendiente y solía afir-mar, en el lavadero público, que su marido era un san-to descreído, pero santo. Un día a Rogelio lo atropelló un tranvía y dos horas después se fue a morir sobre su propia cama.
La mujer lloró mucho por él y porque con su muerte se produjo un muy sórdido escándalo; ya que no se pudo enterrar en sagrado sino en tierra fuera del cemen-terio. Lloró, sobre todo, porque su entierro coincidió con el de un concejal que fue acompañado por veinte niños huérfanos del asilo, por un número importante de gente de sotana, toga y traje negro y por apellidos famosos, respetados.
A Rogelio le acompañaron veinte tipógrafos, dos impresores, un linotipista y un buen número de obreros de distintas especializaciones. Pero, curiosamente, al entierro de Rogelio no fueron zapateros.
Rogelio el Zapatero pensaba que primero fueron las palabras y después las pistolas; pero que estas últimas, de alguna forma, destruían la esencia.
Los viejos anarquistas miraron al principio las armas con gran curiosidad y como eran muy diestros con las manos, las aceitaban, les cambiaban algunas de las piezas, estudiaban todos sus mecanismos y las guar-daban entre telas de lino.
Pero a los discursos siguieron los disparos y a las be-llas miradas que acariciaban paisajes y se iban sobre el mar buscando un mañana muy limpio y diferente se fue imponiendo una forma distinta de mirar: ojos atra-vesados, ansiosos de venganza, colmados de esa larga espera que no tiene, al final, sino puertas cerradas.
Rogelio había pensado que en lo hondo de todo ser humano se encuentra, ovillado, un canto, un abrazo posible que salta de hombro en hombro y llega a hacer hermano a ese hombre que por vivir tan lejos ni el color de la piel adivinamos. Así que fue a morirse de-bajo de un tranvía, cuando una primera pistola salía, muy subrepticiamente, de su encierro de lino y se iba, furiosa, sobre un corazón.
Aquello era el principio de un acto de justicia y tam-bién el final de toda una esperanza.
Se murió Rogelio en pleno invierno y hasta que el mes de julio inició su tarea, no pudieron sus amigos y cuantos le querían volver a caminar el campo y a hun-dir la mirada en los cielos aún grises y caídos. Pero llegaron hasta un curioso promontorio de rocas y de hierbas que se encontraba asomado al mar (un mar que no callaba) y uno de los niños eligió un lugar, con muy poca fortuna, porque estaba pelado y era poco amable, y en aquel sitio colocó una manzana.
Y así se hizo, porque la tumba de Rogelio el Zapatero no estaba en ningún sitio, dentro del cementerio, dentro de una idea, cerrado por cerradas opiniones; sino que el mundo entero era su tumba y por eso al poner sobre la tierra grumosa la manzana...
El amigo al que conté la historia estaba muy contrito porque, efectivamente, era una historia triste ésta de la muerte en la Acracia.
Yo también estaba triste, me había vuelto triste de pronto.
Mi mujer me dijo:
—No lo tomes así. Tú mismo la inventaste.
Nos fuimos los tres a cenar.
Al terminar la cena yo tomé una manzana y fui a de-jarla en la calle, en el suelo, sobre una acera sucia y algo mojada.
Mi mujer me dijo:
—¿Un nuevo rito?
Y yo le dije que sí; pero no nuevo.
Después nos besamos en la noche y cuando descu-brió que yo estaba llorando, me reconvino con una caricia.
—¿Cuándo, al fin, crecerás?
Y yo respondí que pronto.
(Debiste haber contado otras historias,
Argos Vergara, Barcelona, 1983)

martes, 3 de junio de 2014

Victoria - Braids


Es un nuevo gustillo que me presentaron. Me recuerda buenos sonidos de mi adolescencia, un sonido muy Islandés. Raphaelle (la vocalista) está guapa. Yo digo.